Jornada 6. Él. “El fin de los días Parte II” (XII) Por JD


Así que aquí estamos tú y yo. Si te soy sincero, no entiendo cómo es posible que nadie deje que una jovencita haga guardias o vigile sola. Sin compañía ni vigilancia y en un mundo tan peligroso como éste. Lleno de depredadores de todo tipo. En el que un zombie puede cogerte por sorpresa y matarte, o peor aún, comerte. O en el que un humano se crea por encima de la ley te viole…

Pero puedes estar tranquila. Yo no haré nada de todo eso… bueno… me temo que morirás en el proceso, pero no te pondré la mano encima de forma indecorosa ni te comeré. Todo será muy aséptico y científico.

Como te habrás dado cuenta no sientes nada de cuello para abajo ni te puedes mover. Es cosa mía. No quería que sufrieras innecesariamente. Así que podrás admirar mis dotes para la cirugía.

Es una pena que tenga que matarte, pero eres un regalo caído del cielo. Estoy moviendo los hilos para enfrentar a tu grupo con el de la base militar. Y si te digo la verdad, eres lo mejor que me podía ocurrir. Sí, podría haber cogido a cualquier otro u otra. Pero… es que tú eres perfecta: joven, guapa, y cuando te encuentren su irá será mayor que si fueras un niño o un joven o una mujer o un hombre. Lo que sentirán al verte desnuda y abierta en canal, bañada en tu propia sangre será irresistible. Así que tengo que agradecerte que te ofrecieras para vigilar los alrededores.

Responderé a tu pregunta de ¿por qué? Manipular a la gente es un arte. Es una ciencia. Una cosa es abrir a una persona, ver cómo funciona su interior, y manipularlo. Puedes hacerlo. Pero hay cosas que son etéreas, intocables. Seguramente pensarás que la personalidad de las personas es una de ella, te equivocarías, tocando aquí y allá en el cerebro puedes convertir a un pacifista en un asesino en serie. Pero la moralidad, la bondad, o incluso el comportamiento en grupo de las personas, eso no puedes modificarlo quirúrgicamente.

Has de usar otros métodos. Saber lo que quieren, lo que temen, qué teclas tocar para calmarles o enfadarlos. Y desde que los zombies aparecieron y salí de la cárcel, bueno, en realidad me escapé, pero te doy mi palabra que estaba ahí por un error. Pero bueno, ésa es otra historia. Desde que salí de la cárcel he ido paseando por este nuevo mundo observando a la gente; comprobando hasta qué punto habían cambiado. Y el miedo causado por el alzamiento de los muertos ha provocado un cambio en la gente que hace que sean más fáciles de manipular.

La gente ha tenido que lidiar con los muertos, con los vivos, sobrevivir, hacer cosas impensables para ellos meses atrás. Y eso hace que puedas manejarlos a placer.

Seguramente pensarás que cosas como la raza o la religión ya no representan problemas para la gente, que está más unida que nunca contra un enemigo común. Pero te equivocas. Esos miedos irracionales siguen estando ahí.

Y ahora te contaré un par de cosas que he ido haciendo mientras caminaba por estos caminos abandonados de la mano de Dios.

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1 comentario

  1. Me está encantando esta parte de la historia,es muy….escalofriante porque si alguna vez pasaran estas cosas seguro que habría mas de un loco suelto por ahi.


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