Jornada 6. Él. “El fin de los días Parte II” (III) Por JD


El soldado cambió la vista de una de las pantallas gigantes de la sala que iluminó el Mediterráneo.
-Tenemos una decena de cruceros civiles -dijo mientras se iluminaban diversos puntos azules por todo el Mediterráneo-, cada uno llevando en su interior varias centenas de supervivientes. Por ahora parece que resisten sin problemas con los racionamientos, con lo que pueden pescar y con diversas incursiones rápidas a los puertos cercanos por parte de los soldados que les acompañan.

Luego pasó a una vista global a doble pantalla del planeta y diversos puntos marrones se iluminaron
-Los submarinos nucleares se mantienen en patrulla a la espera de acontecimientos. Y algunos se han ofrecido para misiones de exploración o de re-abastecimiento de supervivientes.

-Los grupos de ataque de la armada siguen a la espera -continuó informado el soldado-, algunos están anclados a las afueras de grandes ciudades: Tokio, Taiwan, Honk Kong, Barcelona, Washington, San Francisco, Nueva York, Liverpool, Marsella, Roma, Acapulco, La Habana, Rio, Montevideo… Sus informes de supervivientes no son halagüeños.

-Como era de esperar en ciudades masificadas -dijo pensativo Smith mirando el mapa-, nuestras megaurbes se han vuelto en contra y se han convertido en ratoneras y despensas para los zombies.

El mapa iluminó diversos puntos negros alrededor del planeta.
-Y luego tenemos las plataformas petrolíferas. Con la mayoría no hemos podido contactar… nuestros sistemas fueron diseñados para funcionar con equipos militares y no para comunicar con civiles… aunque en teoría si no han tenido muertos o no han sabido tratar con ellos podrían ser lugares aislados de supervivientes y refugios seguros.

Smith murmuró entre dientes:
-Tan seguros como trabajar en una central nuclear, ¿Qué sabemos del gran hermano?

-Silencio -respondió el soldado-, no sabemos nada de la mayoría de autoridades de los países. No sabemos si no quieren dar a conocer su estado por miedo a delatar su posición, o están muertos… o simplemente se han rendido y se han suicidado.

El soldado hizo una pausa, para continuar:
-Lo que nos preocupa, señor, es que no hemos podido contactar con diversos satélites… Bueno, en realidad eso no es cierto, la realidad es que se nos ha denegado el acceso a los mismos. Por ese motivo no podemos tener más datos o acceder a mejores redes de comunicación. Parece que alguien los está acaparando y no quiere que los usemos. Por ahora no hemos tenido éxito en intentar recuperar el control de los mismos.

Henry y Smith se miraron; el ingeniero fue el primero en responder.
-No, no creo que Gerald tenga nada que ver, desde el principio ha intentando acceder a esos satélites y por lo visto está bastante frustrado. Dado que eso nos daría capacidad de comunicación vía satélite con encriptación.

El general indico al soldado que continuara su informe de situación.
-La Endeavour sigue en órbita anclada a la Estación Espacial Internacional -continuó el soldado-, el centro espacial Kennedy en Florida se ha fortificado más de lo que estaba y mantiene informado a los astronautas a bordo de la EEI que por ahora no corren peligro, dado que el transbordador iba en una misión de re-abastecimiento.

-Je, quién diría que en estos momentos uno de los lugares más seguros sería ahí arriba -suspiró Smith ante la ironía.

Henry intervino.
-O en Alaska -dijo sonriendo y señalando el continente helado.

-Alguien tiene alguna teoría -dijo casi ceremoniosamente Smith indicando a Henry que continuara.