Jornada 02. Las oscuras sombras del poder 2010 (16)


Doc sonrió.

-Siempre los podéis hundir en los embalses. Al fin y al cabo, ¿Quién se va a dar cuenta? –señaló con tono inocente y cómplice.

-Pero… ¿no contaminaremos el agua? –preguntó uno de los soldados alarmado.

-No –dijo Doc negando con la cabeza-. Esa agua se filtra y se limpia antes de acabar en los depósitos de la gente. ¿No creerían que la gente bebe directamente de esa agua?

Los dos soldados se miraron durante un instante y luego negaron usando la cabeza de forma rápida.

-Claro que lo sabíamos –respondieron casi al unísono los soldados.

-Por supuesto, por supuesto –dijo Doc sin darle importancia–. Pero es natural que se preocupen, eso les hace ser buenos soldados.

Ambos sonrieron ante el halago.

-Pero tampoco es cosa de decírselo a sus superiores –dijo Doc en tono confidencial-. No lo entenderían. Lo único por lo que se preocupan es por el qué dirán. Y no por lo que cuesta hacer el trabajo. Al fin y al cabo no son ellos los que han de transportar los zombies y poner sus vidas en peligro.

Doc no dijo mucho más. Simplemente dejó a los soldados pensativos mientras volvía su atención a los monitores que no estaban mostrando nada de interés.

La semilla estaba plantada. Se acercaba la fecha del comienzo oficial de la operación y notaba la excitación. Se sentía como un niño pequeño en Navidades… nunca mejor dicho.

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Las instalaciones del portaaviones eran considerablemente mejores a lo que esperaba, aunque el pesado del marinero Roberts no dejara de seguirle y mostrarse tan servicial como un perrito faldero. No había manera de deshacerse de él. Aunque a lo mejor eso sería una ayuda al fin y al cabo.

-Marinero Roberts –dijo Doc haciéndose el distraído-, no tengo claro que este barco cumpla con los requisitos necesarios para la cantidad de energía que mis experimentos y mi equipo requieren.

Roberts se puso firme.

-Señor, le puedo asegurar que la energía que podemos generar está por encima de la que puedan necesitar sus equipos.

Doc no parecía muy convencido.

Roberts se comenzó a balancear nervioso cambiando el apoyo de su cuerpo del pie izquierdo al derecho y viceversa.

-Tenemos un par de generadores nucleares señor. Le aseguro que podríamos iluminar sin problemas toda la isla de ser necesario y que no sudarían con el esfuerzo.

Doc puso cara de incredulidad.

-La verdad es que los generadores nucleares son un pequeño hobbie mío –dijo Doc-. Así que tal vez si me muestra esos generadores… podría convencerme y no tendría que ir a hablar con el capitán sobre mis dudas energéticas.

-Bueno –dijo Roberts dubitativo-. Supongo que no hay nada malo en ello. El capitán me ordenó facilitarle todo lo que necesitara. Así que un tour por la sala nuclear, como la llamamos por aquí no creo que sea un problema. Por lo visto su autorización le permite hacer casi de todo a bordo.

Doc sonrió para sus adentros.

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