Jornada 03. El regreso de los muertos vivientes (8)


El padre Xavier se removió nervioso ante el comentario. Los rumores que llegaban de los países del Este no eran nada buenos, y la religión no era precisamente algo que los comunistas defendieran, más bien los practicantes de cualquier religión eran perseguidos impunemente y solían desaparecer sin dejar rastro… salvo que se usaran como ejemplo… y las imágenes que había visto eran realmente atroces. Ni los zombis resultaban tan crueles, claro que los zombis no solían mostrar creatividad alguna.

Otro grupo de turistas se acercaba y el obispo Pons comenzó a hablarle de nuevo de la historia de la catedral.

-El rosetón principal también fue diseñado por Gaudí –dijo señalando el enorme círculo formado por cristales que estaba encima del altar central, el cual no se encontraba en su sitio característico, a los píes del edificio-. Mide casi 14 metros de diámetro y está formado por 1.236 cristales que dibujan la estrella de David. Y por cierto, es el mayor rosetón que existe en el mundo.

Eso último lo dijo con algo de admiración y orgullo.

-Bueno, de su estilo gótico –le aclaró como sin darle importancia al detalle-. Además, el rosetón es mágico, dos veces al año dibuja su figura en la fachada de enfrente justo debajo del otro rosetón, de manera que llegan a formar un ocho y podemos disfrutar de dos rosetones, uno de cristal y otro de luz. Es algo que nunca me cansaré de ver si le digo la verdad.

Xavier no entendía a qué se refería exactamente monseñor.

-¿Qué tiene de extraño que pase la luz por un rosetón? –preguntó algo extrañado.

El obispo sonrió.

-Ahora mismo, usted sólo ve luz –dijo señalando los rayos que entraban por el rosetón y que iluminaba casi toda la nave de la catedral-, pero dos veces al año, el rosetón se proyecta a sí mismo. Se dibuja en la otra fachada.

Señaló al rosetón más pequeño que tenían en frente.

-Casi se podría decir que se traslada debajo de su hermano pequeño. Lo cierto es que es difícil de explicar, si lo viera lo entendería… supongo que es una cuestión de fe hasta entonces –dijo sonriendo.

Xavier siguió con la mirada el grupo de turistas que se alejaba.

-La verdad es que aprecio sus lecciones de historia –dijo el sacerdote con algo de ironía en su tono de voz-. Aunque aprecio más su apoyo a la causa. Si hay algo que pueda hacer sólo tiene que pedírmelo y haré lo que esté en mi mano.

El obispo sonrió amablemente.

-Bueno… ahora que lo dice… -monseñor pareció algo dubitativo-. Me han llegado ciertos rumores de que en la cárcel… bueno… al parecer se están realizando experimentos impuros.

Anuncios