Jornada 03. El regreso de los muertos vivientes (11)


Mara estudió a las personas que Gerald había señalado. Se había fijado en ellos al llegar. No se ocultaban precisamente. La mayoría de personal de protección de los hoteles solían venir del sector de la seguridad privada y carecían del entrenamiento adecuado. Pero esta gente sabía lo que hacía. Entre todos no dejaban ningún punto ciego y cubrían todo el perímetro, su mirada estaba siempre en cualquier lugar menos en sus protegidos. Buscando cualquier peligro. Realmente eran profesionales de verdad. E iban armados acorde a dicho grado de profesionalidad.

Bueno, al grano –dijo Mara finalmente . ¿Qué tienes para mí?

Rumores –respondió Gerald . El doctor está aprendiendo a cubrir sus huellas y cada vez es más complicado seguirle, pero si sabes cómo y dónde buscar… Su organización no se toma tantas molestias, y como ha de informarles…

Sí, lo sé, eres genial, fantástico, no sé qué haríamos sin ti –dijo algo impaciente Mara.

En realidad es cierto, no te creas que ese submarino fue sencillo de conseguir –respondió algo picado Gerald– y ya no hablemos de su coste.

Te construiría una estatua –respondió Mara , pero no hay material en el mundo que te haga justicia.

Eso está mejor –respondió Gerald . Bueno, como te decía, el buen doctor ha obtenido permiso para seguir con sus experimentos en la isla. Lo que sea que está preparando ocurrirá en breve… bueno… a más tardar a comienzos de año. No sé de qué se trata. Pero lo está supervisando él personalmente, por lo que está en la isla. Y antes de que digas nada: No, no hay manera de saber dónde específicamente. Creo que tiene su puesto de mando ahí.

Señaló el portaaviones que estaba amarrado en la bahía y que se veía perfectamente desde su localización.

Pero alguna vez saldrá de ahí –dijo Mara usando la mano como visera para observar la ciudad flotante , aunque sólo sea para asegurarse que todo va bien o para verlo de primera mano.

No sabría decirte –dijo Gerald que no quitaba la vista de sus sobrinos . Lo más misterioso es que cuando un helicóptero despega del portaaviones otros dos idénticos le acompañan. Si nuestro amigo se ha vuelto paranoico seguro que va en uno de ellos y los otros dos son señuelos… pero no hay manera de saber en cuál va. Salvo que uses una bola de cristal.

Mara continuaba estudiando con cierto interés la nave.

Y no –continuó Gerald . No pienses en volar por los aires los tres helicópteros, supongo que tendrán contramedidas y además suelen usar un plan de vuelo que hace que si son derribados pongan en peligro vidas civiles. Muchas vidas civiles.

Mara iba a responder algo, pero fue entonces cuando aparecieron los zombies.