Jornada 03. El regreso de los muertos vivientes (1)


Mara Grumpy paseaba por entre las calles de Palma intentando pasar desapercibida. Su objetivo no era muy complicado dado que las mismas estaban llenas de gente haciendo sus compras de Navidad de última hora. Mientras esquivaba gente no podía evitar sentir cierta nostalgia. Debido a la compañía de Xavier no había podido evitar celebrar las Navidades cada año, pero eso no hacía que para ella fueran unas fiestas alegres. Sin amigos, sin familia… sólo ella, la venganza y la compasión, la del padre Xavier que seguía insistiendo en que abandonara su cruzada contra el ‘maligno’ Doc.

Y además, estaba el tema de la gente.

La multitud de gente por las calles. Todos vivos. Caminando, sin rumbo fijo… como si fueran una horda de zombies, empujando y sin miramientos hacia los demás… aunque sin su hambruna. A Mara le costaba mucho avanzar por las calles. No estaba acostumbrada a esa cantidad de gente. Quién diría que en una ciudad tan pequeña pudiera haber tanta gente por las calles… y en los coches, que colapsaban la vía principal que atravesaba la ciudad. Una locura.

Y el único motivo por el que estaba ahí era para… tratar de arrancarle la vida al miserable de Doc, que era más escurridizo que una anguila y que siempre parecía escaparse con vida de entre sus dedos. Su relación se había convertido en un juego del gato y el ratón sin saber ya quién era el gato y quién era el ratón. A lo largo de la última década había perdido la cuenta de las veces que casi había matado a Doc y de las veces en que ella casi había muerto a manos de sus esbirros. Pero aún así, ambos seguían vivos. Una cruel broma del destino.

Y además estaba el padre Xavier. Avanzaba un poco por delante de ella con un rumbo fijo pasando entre la gente, pero de una forma diferente, parecía que la gente se apartara a su paso, sutilmente, como si le rodeara un aura que hacía que la gente se apartara en el último momento. Claro, que eso hacía que la gente luego volviera a su ruta normal y se interpusiera en el camino de Mara. Lo cierto es que inicialmente no había tenido en sus planes acompañar al sacerdote a la isla. Había otra gente más preparada que ella para protegerle… pero le había llegado el rumor de que Doc había reaparecido en aquella isla. Y lo que era peor, con un plan. Y si ese plan se parecía en algo a los anteriores que había llevado a cabo el científico poco bueno se podía esperar.

Así que ahí se encontraba, en medio de la gente, siguiendo a un sacerdote a Dios sabía dónde sólo para conseguir llevar a cabo su venganza, y quién sabe, a lo mejor salvar el mundo de los maléficos planes de ese diabólico científico.

La eterna lucha entre el bien y el mal que diría el padre Xavier.