Jornada 9. La Ira de Dios (64)


-Lo dudo mucho –respondió Xavier negando con la cabeza- Mi vida es muy aburrida, y no tiene nada de extraordinaria. Al igual que usted sólo soy un servidor de Dios a su servicio.

-Que lleva una escopeta y es conocido como el cazador de zombis –señaló el prior.

Xavier no dijo nada. Aquel hombre era demasiado generoso. Y él no se sentía con ganas de escuchar buenas palabras. No tenía ánimos para ello. Por suerte para él el grupo que había venido a su rescate en la calzada ahora volvía a rescatarle con su regreso. Estaban sonriendo y parecía que intercambiando momentos de su caza. Al verles se dirigieron hacia ellos.

-Ya no quedan zombis por la zona –dijo uno de ellos- Pero por si acaso hemos dejado varios hombres vigilando la zona.

-Su llegada ha sido proverbial –señaló Xavier- Me han salvado la vida.

-Siento lo de su compañero –se adelantó Joan- Si hubiéramos llegado antes…

Xavier negó con la cabeza.

-Han llegado cuando han podido que es lo importante.

-Sí, eso es cierto –respondió Joan- Habríamos llegado antes pero no nos hemos atrevido a coger los coches y venir aquí de noche así que salimos andando.

-¿Andando? –Preguntó con sorpresa Xavier.

-Ya le dije que teníamos experiencia con esas bestias del demonio –señaló Joan- Y sabemos movernos mejor de noche andando que en coche. Por estos caminos coger el coche de noche es un atrevimiento. Nunca sabes lo que te puede salir del bosque de repente y sin tiempo de reacción.

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