Jornada 9. La Ira de Dios (55)


La escopeta se le había escurrido de las manos y ahora yacía en la calzada a un lado, tan cerca… el cadáver de Miguel se le echó encima y lo único que pudo hacer fue cruzar los brazos para impedir que le alcanzara. Xavier estaba en estado de shock, unos minutos antes su atacante le estaba ayudando a luchar contra los zombis y ahora era uno de ellos, transformado de una forma casi imposible de acuerdo a lo que se sabía de aquellos seres. Se había convertido delante de sus ojos en cuestión de minutos, o segundos, y ahora le estaba atacando, buscando matarle y convertirle en uno de ellos. Y aunque no lo consiguiera él, sus compañeros estaban lo suficientemente cerca como acabar el trabajo que había empezado Miguel.

No sabía lo que hacer. Sólo podía retrasar lo inevitable. La escopeta estaba ahí al lado, pero si apartaba uno de sus brazos para cogerla Miguel daría cuenta de él. Trató de situar sus piernas debajo del cuerpo de su atacante mientras seguía defendiéndose. Consiguió su objetivo y, haciendo fuerza, empujó contra el muro al zombi. Rápidamente recuperó la escopeta y apuntó con ella a su objetivo… pero dudó de nuevo al ver el familiar rostro de su acompañante.

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