Jornada 01 Destino final (32)


Tanto los policías supervivientes como los periodistas y el resto de civiles viendo que les iban a matar decidieron tratar de resistirse todo lo posible y vender cara su vida, pero poco podían hacer desarmados contra soldados profesionales por mucho que sus movimientos fueran más lentos por llevar los trajes NBQ. Los soldados simplemente usaban las culatas de sus armas para apartar a los más violentos.

Finalmente el primer grupo fue arrastrado hasta la pared mientras Ibáñez señalaba a unos cuantos soldados al azar para que se pusieran en fila y se prepararan para la ejecución sumarísima que había ordenado.

-Venga, preparados –dijo Ibáñez gritando y levantando ceremonialmente el brazo- Apunten. Fuego.

Nadie disparó.

Jornada 01 Destino final (31)


Vázquez mordía nervioso el cigarrillo y se acercó una vez más a su superior tratando de ganar algo de tiempo esperando que se diera algún milagro.

-Capitán, ¿está seguro de que no sería mejor contactar con el Alto Mando? Que lo que quiere hacer es una barbaridad.

-Estamos en guerra soldado Vázquez, y hay que tomar decisiones drásticas por el bien de la Humanidad y de su supervivencia.

-Pero matar a estos civiles no tiene sentido señor.

-Que se calle de una vez. O ayuda o sale de mi vista. Si me sigue molestando a lo mejor usted corre la misma suerte por colaborar con el enemigo.

-Pero si usted me ordenó salvarles –dijo alarmado Vázquez viendo que ahora era su cuello el que estaba en juego.

-Eso dice usted. Yo no lo tengo tan claro. A lo mejor falsificó las órdenes. Tengo muy mala memoria a veces –le amenazó Ibáñez- A ver, poned al primer grupo en esa pared y acabemos con esto de una vez.

Jornada 01 Destino final (30)


¿En qué estaría pensando el sádico del capitán? ¿En matarles primero para que al resto de supervivientes les entrara el pánico y así poder justificarse o en dejarles vivir más tiempo para que pudieran ver cómo no había podido cumplir con su deber de defender a los civiles?

Se acercó a Escobar esperando que éste tuviera alguna idea.

Tenemos que salvar a esa gente pero no se me ocurre nada. Acepto sugerencias y con mucha urgencia.

Escobar miraba de un lado para otro impaciente.

-Que te estoy hablando a ti –insistió Vázquez visiblemente nervioso.

Y no eran los únicos dado que parecía que tanto los policías como el resto de supervivientes del castillo se estaban comenzando a temer lo peor y comenzaban a negarse a obedecer a los militares armados a los que Ibáñez les estaba metiendo prisa para que los acorralaran a todos.

Jornada 01 Destino final (29)


Vázquez no podía creerse que Ibáñez realmente estuviera tan loco como para fusilar ahí mismo a los supervivientes. Claro que le había volado la cabeza a un policía antes de que el mundo se fuera al garete así que nunca se sabía. A lo mejor todo esto sólo había hecho que la verdadera personalidad del capitán saliera a la superficie. Y esa personalidad era demasiado sanguinaria para su gusto.

Volarle la tapa de los sesos pasó por su cabeza, seguramente no sería muy complicado hacer ver que fue la única acción posible pero estaba el problema de que le habían desarmado al entrar en cuarentena. Es cierto que tenía sentido el quitarles las armas pero, vamos, que mal momento para cumplir las reglas.

Pensó en los cuchillos del desayuno, pero desechó la idea. Los utensilios también estaban preparados para que no pudieran ser usados como armas y así en caso de revuelta no hubiera problemas.

Mientras tanto Ibáñez había comenzado a dar la orden de agrupar a los supervivientes civiles y separar a los policías del resto.

Jornada 01 Destino final (28)


-Sí… -dijo lentamente Ibáñez- Podríamos culparles de la pérdida del castillo. Eso haría que el Alto Mando se tomara más en serio a sus fugitivos.

Vázquez omitió mencionar que las cámaras de seguridad seguramente habían estado grabando todo el incidente y en algún lugar del Cuartel General había una copia de seguridad de los sucesos. A lo mejor podía pedir a su amigo Gerald que consiguiera esas grabaciones para que no se perdieran ‘accidentalmente’.

Bueno, da igual. No podemos dejar que esa gentuza siga viva –dijo Ibáñez que parecía haber tomado una decisión- Les fusilamos a todos y listos. Por complicidad, conspiración y traición contra el país en tiempos de guerra.

Pero señor, seguro que el Alto Mando querrá interrogarles. Además, está el asunto de ese científico desaparecido. Y su amigo. Deberíamos investigar más –interpeló Vázquez tratando de parecer lo más calmado posible.

Si necesitamos algo les preguntamos a nuestros soldados. Y si no saben algo ya encontraremos el modo de que adquieran esa información.

Jornada 01 Destino final (27)


Ibáñez notaba su rostro calentarse.

-¡¡¡Vázquez!!!!

-A sus órdenes, mi capitán –escuchó a sus espaldas lo que hizo que diera un pequeño paso hacia atrás por la sorpresa.

-¿Quién le envió la información sobre los fugitivos y su ubicación?

-Fue una llamada anónima señor. Alguien dijo que les había reconocido y les había visto dirigirse hacia el castillo.

-¿Y no lo comprobó?

-Cuando quisimos ponernos en contacto con el castillo ya era tarde. Los zombis se habían hecho con el control y no hubo modo de verificar la información. Quién sabe, a lo mejor fueron ellos los que lo provocaron.

Jornada 01 Destino final (26)


-Vale, entonces, esos dos civiles que llegaron al castillo los últimos, ¿qué me puede decir de ellos?

-Pasamos un informe al Cuartel General. Uno de ellos era un científico empleado por los americanos y el otro un autónomo, o eso decía el informe que nos devolvieron sobre ellos. No son los fugitivos que usted está buscando. No se parecían en nada, la verdad.

-Entonces, ¿Por qué comunicaron que los fugitivos se encontraban en castillo?

El soldado se quedó pensativo unos segundos mirando extrañado a su superior.

-Nosotros no enviamos ningún comunicado sobre eso, señor. ¿Cuándo se supone que se recibió ese informe?

Jornada 01 Destino final (25)


Abandonó aquel grupo y se dirigió a uno de los grupos de soldados supervivientes.

-A ver, tú, identifícate.

-Soldado Luis Guerrero Santos, destinado a la defensa del castillo de Bellver, a sus órdenes mi capitán.

-¿Cuál era su función en el castillo soldado?

-Telecomunicaciones, señor. Estaba en contacto con el Alto Mando y pasaba informes diarios a mis superiores en el castillo también.

-Entonces sabe de los fugitivos que estoy buscando, ¿verdad?

-Recibimos la comunicación señor.

-Bien, ¿les vio por el castillo?

-No señor. Hicimos circular sus fotos entre los centinelas y los policías y si veíamos a cualquier superviviente comprobábamos sus identidades.

Jornada 01 Destino final (24)


-No, uno de ellos lo era, el tal Marc, bastante presuntuoso si le digo la verdad, dado que cuando los periodistas aparecieron y me reconocieron, se creyó que le habían reconocido a él, dado que parece que se creía que era famoso o algo así. Además no dejaba de soltar un montón de discursos con términos científicos como si supiera lo que estaba pasando.

-¿Y el amigo? ¿Cómo era?

-Normal, de su misma edad supongo, un poco más grueso, y alto. Aunque la verdad no tengo ni idea de cómo se ganaba la vida. Lo único en lo que parecía estar interesado era en llamarme negro e insultarme constantemente. Pero con lo mal que disparaba seguro que no era un militar.

Ibáñez se quedó unos segundos en silencio pensativo. Por la descripción que aquel negro había hecho no parecía que esos dos fueran sus fugitivos. Claro que todos podían estar mintiendo, encubriendo a esos dos traidores. Mejor asegurarse.

-Esperen aquí –dijo Ibáñez indicando a algunos de los soldados que le acompañaban que les vigilaran.

Jornada 01 Destino final (23)


-Algo debió de hacer –dijo Ibáñez sonriendo desde dentro de su traje.

-Seguramente –dijo Mateo para no tener que discutir más- El caso es que me los encontré el… 18 de febrero creo.

-Eso es correcto –intervino el comisario Montejano- Llegaron ese día al castillo. Puede preguntar a sus propios hombres. Al día siguiente les dispararon.

-Vale, vale, no interrumpa –dijo en tono amenazador Ibáñez- -Bien, a ver… qué sabe de esos dos.

-Pues que se llamaban Marc y Tony, que eran amigos de toda la vida y se dirigían al castillo porque parece que necesitaban la ayuda de los militares o contactar con la península, yo qué sé. Estaba demasiado ocupado tratando que no me mataran los vivos o los muertos.

-Así que está seguro que eran científicos.