Jornada 01 Destino final (29)


Vázquez no podía creerse que Ibáñez realmente estuviera tan loco como para fusilar ahí mismo a los supervivientes. Claro que le había volado la cabeza a un policía antes de que el mundo se fuera al garete así que nunca se sabía. A lo mejor todo esto sólo había hecho que la verdadera personalidad del capitán saliera a la superficie. Y esa personalidad era demasiado sanguinaria para su gusto.

Volarle la tapa de los sesos pasó por su cabeza, seguramente no sería muy complicado hacer ver que fue la única acción posible pero estaba el problema de que le habían desarmado al entrar en cuarentena. Es cierto que tenía sentido el quitarles las armas pero, vamos, que mal momento para cumplir las reglas.

Pensó en los cuchillos del desayuno, pero desechó la idea. Los utensilios también estaban preparados para que no pudieran ser usados como armas y así en caso de revuelta no hubiera problemas.

Mientras tanto Ibáñez había comenzado a dar la orden de agrupar a los supervivientes civiles y separar a los policías del resto.

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