Jornada 02 Soviets (22)



La sala permanecía en silencio esperando. Y mientras pasaban los minutos y el Premier seguía sin dar la orden los presentes comenzaron a ponerse nerviosos mirando impacientes a su superior.

-No creo que debamos proceder –dijo finalmente el Premier poniéndose en pie ante la sorpresa de los presentes- Todavía pueden quedar supervivientes y si continuamos no habrá vuelta atrás. El mundo no nos perdonará.

-¿El mundo? ¿Desde cuándo nos importa lo que digan los perros capitalistas? –Dijo furioso un general ahí presente- Nuestro deber es con nuestro pueblo. No con esos que se han negado a compartir información con nosotros y consideran que son demasiado buenos para aceptar nuestra ayuda.

-Es usted un cobarde –acusó directamente un oficial del KGB identificado con el ala dura del partido- ¿Sabes cuántos zombis nos amenazan? Tres mil millones por lo menos, y eso teniendo en cuenta sólo los habitantes de China e India. Antes de todo esto nosotros no llegábamos ni a los 300 millones.

Jornada 02 Soviets (21)



Las siguientes semanas fueron de preparativos una vez obtuvo permiso para realizar la prueba. No sólo la bomba, había que preparar, sino crear y diseñar los instrumentos para comprobar que funcionaba y eso incluía desviar un par de satélites para obtener tanto imágenes aéreas como datos diversos dado que no se podían arriesgar a usar personas por el efecto mortal que eso produciría. Alguien había señalado conveniente usar disidentes, pero se le había recordado que justamente por serlo no se podían fiar de que dieran cifras y datos correctos. No, se irían transportando por helicóptero distintos aparatos y se colocarían por todas partes, cuantos más datos obtenidos mejor. Y si algún aparato fallaba eso también serviría.

El día elegido, la sala de reuniones escogida estaba llena de personalidades tanto políticas como militares. Todos atentos a la prueba que podría marcar un antes y un después en la lucha contra los zombis, otra vez. La ciudad elegida bullía en actividad zombi y se encontraba dividida por un río lo que haría más informativa la prueba al comprobar cómo afectaría la bomba de neutrones al entorno a medio plazo.

Las imágenes obtenidas eran de diversas cámaras instaladas a lo largo y ancho de la ciudad así como de un satélite espía que se había desviado para obtener imágenes de alta resolución por si las otras cámaras fallaban. Todo estaba preparado y sólo quedaba que el premier diera el visto bueno final para que se transmitiera el código al bombardero que se encontraba en camino.

Jornada 02 Soviets (20)



Fue entonces cuando el todavía oficial del KGB puso sobre la mesa la opción de la bomba de neutrones. La mayoría no sabían ni a qué se refería. Fue cuando sacó los informes y los comenzó a repartir entre los presentes. A pesar de que también dejaba un rastro nuclear éste era sólo cerca de la mitad de las bombas atómicas, además recientes estudios científicos aseguraban poder rebajar ese porcentaje aún más, aparte de que ese rastro desaparecía mucho más rápidamente. Los resultados de dicha bomba eran devastadores, pero sólo para los seres vivos (zombis incluidos) dejando casi intactas las instalaciones y edificios alejados de la zona cero.

Lo mejor de la opción ‘N’ era que resultaba efectiva incluso con los zombis que por algún motivo se encontraran encerrados en algún bunker. Era cierto que los posibles supervivientes también se verían afectados y morirían pero, ¿acaso importaba? No eran rusos, así que no era su problema. Existía la posibilidad de que la zona bombardeara quedara inhabitable durante un largo tiempo debido a una reacción en cadena producida por los neutrones pero dado que no había planes de colonizar esa parte del planeta (la Unión Soviética era suficientemente grande) tampoco importaba mucho. Y siempre se podría desterrar a esas zonas a las personas más molestas, así se sabría si era habitable la zona o no.

Los miembros del Politburó no parecían muy convencidos de todos esos informes. Al fin y al cabo, ¿no habían dicho los científicos que los zombis eran algo que no se podía producir en la vida real? Pero Putin, preparado para algo así, propuso hacer una prueba en un lugar apartado en el interior de Asia. Lo suficientemente alejado de las fronteras rusas como para que les pudiera afectar.

Jornada 02 Soviets (19)



Para principios de los años noventa las relaciones con el resto de mundo comenzaron a normalizarse. Pero un problema acechaba: Asia y los miles de millones de zombis que todavía estaban expectantes. Ya se habían producido varios incidentes aislados a lo largo y ancho de la frontera, pero cada vez se iban acumulando un mayor número de zombis y la situación comenzaba a ser alarmante.

Vladimir Putin, después de su triunfal campaña en Alemania, se encontraba en la reunión con la que el Politburó trataba de encontrar una solución al problema de los zombis asiáticos, y sin mucho éxito.

La opción nuclear se había descartado rápidamente después de los informes que se habían escrito sobre el incidente Chernóbil. Era cierto que la radioactividad había resultado efectiva, pero los zombis no la habían notado como los seres humanos normales: ni se ponían enfermos, ni les afectaban las quemaduras. Además seguían viajando y contaminando allá por donde iban. Todo el asunto era muy inestable y peligroso. Y luego estaba el no saber qué pasaría con la radiación en el medio ambiente. La solución que se estaba barajando en aquellos momentos era la de retomar los bombardeos masivos apoyados por la opción del napalm. Aunque esa última opción también era peligrosa por los incendios descontrolados que se pudieran producir, ya que además, los zombis en llamas también habían demostrado ser un peligro.

Jornada 02 Soviets (18)



Los sovieticos, una vez solucionado el problema de invasión se centraron en limpiar su territorio. Una tarea titánica debido a la extensión del mismo. Afortunadamente los fuertes inviernos ayudaron bastante en las estepas y las zonas más rurales mientras que en los países más mediterráneos los militares tuvieron que ir usando movimientos envolventes para impedir que se escaparan. Las tareas debían ser coordinadas y preparadas minuciosamente. Rodear los pueblos y ciudades e ir avanzando poco a poco cerrando el círculo usando los vehículos pesados blindados como vanguardia mientras que los soldados iban detrás aniquilando lo que quedara por matar y posteriormente los cadáveres eran quemados en el mismo sitio en el que yacían usando lanzallamas.

Pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, país a país la Unión Soviética consiguió acabar con la amenaza zombi y centrarse en levantar la nueva Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a la espera de que el resto de países recuperaran sus ciudades siguiendo el ejemplo comunista.

Jornada 02 Soviets (17)



La precisión de los militares fue absoluta y en unas semanas la Unión Soviética se había separado casi literalmente del resto del mundo, consiguiendo virtualmente que los zombis no pudieran entrar en su territorio. Por supuesto no era una solución perfecta y después de la destrucción los ingenieros militares tuvieron que revisar por tierra y por aire los canales para señalar dónde era necesario tirar más bombas y dónde colocar las torres de vigilancia. También las rutas de las patrullas que recorrerían los soldados a pie y en vehículos. Eso hacía que se tuviera que estudiar el terreno por posibles desprendimientos y marcar distancias de seguridad.

Una vez construida esa nueva barrera sólo quedaba centrarse en reforzar el Muro de Berlín. Por razones políticas se decidió en que sería mejor no anexionarse la ciudad por completo… como muestra de buena voluntad de cara al futuro.

Con el paso de los meses los zombis trataron con muy poco éxito de acceder al terreno soviético. Esporádicamente, algún corrimiento de tierra debido a las lluvias provocaba que grupos esporádicos de no-muertos cruzara al otro lado, pero cuando se daba la alerta eran exterminados sin contemplación y sus cadáveres quemados como los científicos habían estipulado.

Jornada 02 Soviets (16)



O al menos ese era el plan original hasta que alguien señaló que reunir a tanta gente y coordinarla llevaría demasiado tiempo y que los zombis no esperarían. La alternativa fue usar el enorme potencial militar soviético que había estado a punto de arruinar al país sólo con el coste de mantenimiento. Millones de toneladas de bombas fueron cargadas en los diversos bombarderos y mandados con instrucciones claras: Soltarlos en las zonas establecidas.

El resultado fueron espectaculares cañones de 30 metros de fondo por casi 100 de ancho a lo largo y ancho de la frontera con el resto de países asiáticos. Debido a la capacidad de destrucción de las bombas no hizo falta seguir la idea original de rellenar de agua o desviar los ríos y los mares. Ningún zombi sería capaz de escalar por las escarpadas paredes que las explosiones habían provocado.

El problema surgió al tener que hacer frente a la parte europea. Si bien era cierto que la frontera con Asia era en su mayor parte tundra y no había problemas territoriales, con Europa la cosa era más complicada. Se decidió usar el mismo método en Alemania en la zona conocida como Alemania Oriental y en las fronteras entre Italia y Eslovenia y entre Bulgaria y Turquía. Si la Humanidad sobrevivía ya habría tiempo para discusiones con posterioridad sobre fronteras y países y demás tonterías.

Jornada 02 Soviets (15)



El invierno en Alemania no fue tan duro como en la Madre Patria. Lo que hizo que la mayoría de zombis sobrevivieran sin problemas. Pero la buena noticia era que la mayoría de zombis en los alrededores de las ciudades soviéticas habían sido destruidos por el general invierno, el enemigo que había impedido a las fuerzas napoleónicas y nazis conquistar el país. Pero eso hacía que ahora Berlín fuera más importante todavía. Ahora había que impedir que los zombis se colaran en la Unión Soviética mientras se hacía limpieza; claro que, también estaba el frente oriental. Asia era un peligro real, cientos de millones de zombis sin nada que hacer y sólo un sitio al que ir.

Las noticias que habían llegado de China, India y Pakistán eran desoladoras. Casi toda la población se había transformado en zombis y ahora amenazaban con cruzar las fronteras soviéticas. Y lo que se sabía de África tampoco era nada bueno. La Unión Soviética estaba rodeada de zombis. Y desde Moscú se decidió que se debía aislar lo más posible del resto del mundo por lo que se diseñó un plan que iba a cambiar la faz de la tierra.

Si había algo claro es que los zombis tenían problemas a la hora de enfrentarse a la orografía del terreno. No podían atravesar ríos o escalar montañas así que se estudió el terreno para tratar de construir una frontera natural contra los zombis mediante el desvío y la creación de nuevos caudales de agua y la construcción de montañas artificiales. Era un plan que sería imposible completar en meses o años, serían necesarias décadas para construir una frontera natural de ese estilo por lo que se estudió las zonas que serían más sencillas de modificar a corto plazo y se comenzó a trabajar mandando decenas de miles de personas y efectivos del ejército para protegerles.

Jornada 02 Soviets (14)



Cuando llegaron a Berlín, las noticias del desastre de Chernóbil y las teorías de la conspiración circulaban por los barracones sin que nadie supiera la verdad, aunque lo que más preocupó fue el efecto que la radiación podía tener en los zombis. Si no les afectaba pero eran portadores podía ser el final de la Humanidad.

Mientras todo eso pasaba, Berlín se había ido fortificando y el muro cubría mucho más terreno que el que ocupaba la ciudad. Esa decisión de hacer el perímetro del muro más alejado de la ciudad tenía su interés estratégico, por supuesto. De esa manera si era necesario se podía usar el terreno para los refuerzos, o maniobras con vehículos pesados, o si al final había que huir eso permitiría que la escapada pudiera ser en orden y con espacio suficiente para todo el mundo. Claro que eso implicaba construir más torres de vigilancia y requería más soldados. Pero el material para hacerlo lo tenían a lo largo y ancho de la ciudad.

Los edificios más cercanos al muro occidental iban siendo despojados de toda la materia prima posible consiguiendo de esa manera además crear un espacio abierto entre el mencionado muro y la ciudad en sí. Los civiles se prestaron a ayudar sin problemas, cada uno hacía lo que podía y si no sabía qué hacer era instruido para hacer cualquier cosa. El ejemplo que se siguió fue el de las ciudades medievales, se tenía que lograr la autosuficiencia aunque cosas como el armamento era más complicado de conseguir. Afortunadamente los fusiles soviéticos estaban diseñados para aguantar lo que hiciera falta con un mínimo de mantenimiento. Y fabricar más munición dejó de ser un problema cuando se descubrió una antigua forja en los sótanos de un edificio. Sólo era cuestión de encontrar la materia prima y, en una ciudad semiabandonada, eso no resultaba un problema. Y más teniendo otras ciudades también a tiro para conseguir esa materia de ser necesario.

Jornada 02 Soviets (13)



Cuando se comenzó a construir la ampliación del muro de Berlín el número de zombis que se acumulaban al otro lado era de decenas de miles y la mayor preocupación soviética era que les desbordaran desde otros lados por lo que se optó por ir alargando sistemáticamente el muro y volar por los aires los puentes que unían las dos Alemanias así como construir más defensas a lo largo del país. Si algo tenían claro los militares es que no podían defender todo el terreno que tenían asignado y por lo tanto tenían que hacer concesiones. Se trataba de conseguir minimizar la creación de zombis por lo que se comenzó a entrenar a la población y a aconsejarla que abandonara sus casas y no se quedara en las grandes ciudades.

El problema era que, igualmente, la acumulación de gente en otros lados los seguían convirtiendo en dianas, si el grupo crecía demasiado se convertía en una rémora: a mayor número de componentes más fácil eran de atraer los zombis. Pero no todo fue sencillo dado que grupos de supervivientes se dedicaron a causar el terror y matar a otras personas con lo que se seguía incrementando el número de zombis sin que los militares pudieran evitarlo. Aunque cada vez que cogían a un grupo de esos les colgaban del primer árbol que encontraran para ahorrar balas y luego les remataban con flechas.

Los arcos y las ballestas se habían convertido en un arma alternativa bastante apropiada, aunque al contrario de lo que la gente se podía creer no era nada sencillo usar esos cacharros, y más las ballestas que tardaban una eternidad en poder recargarlas. Para situaciones especiales eran óptimas pero no para el combate general.