Jornada 01 Una historia de amor (23)


15 de enero

Hola Eve,

Aunque no te lo creas, por esta parte del país también sabemos lo que son las chimeneas. Claro que es más extraño ver nieve por aquí como no sea en las montañas, pero el frío y la leña los tenemos, y el agua, aunque sea en forma de tornados y lluvias torrenciales; claro que, en esos casos, las chimeneas no sirven de mucho.

Pues no entiendo que la gente se quiera arriesgar de esa manera pero bueno, allá ellos.

Ahora que has mencionado de nuevo a tus abuelos he caído en que no sé qué fue de los míos. ¿Seguirán vivos? La verdad es que no tengo manera de saberlo, dado que en mi casa no hay fotos familiares y cualquiera le pregunta a mi padre. Sí, lo sé, no tendría que ser tan complicado:

-“Oye papá, ¿qué me puedes decir de mis abuelos?”

Pero ya me imagino la mirada de mi padre clavada en mí como si le hubiera insultado gravemente y deseara su muerte o algo así. ¿Por qué quieres saberlo? ¿Ya te has aburrido de mí? ¿Es que no te trato bien? ¿Qué te he hecho yo para que me trates de esa manera? Bueno, a lo mejor no sería tan melodramático pero cualquiera se pone a rebuscar por la casa fotos o cartas, o alguna prueba de que somos habitantes de este planeta y no extraterrestres. ¿Te lo imaginas?

-“En realidad soy del planeta Marte, su último habitante. Y tú eres el fruto de mi amor con una terrestre”.

Vale, demasiados cómics y libros de ciencia ficción.

Adiós.

Adam

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Jornada 01 Una historia de amor (22)


8 de enero

Hola Adam,

Qué cortas se me han hecho las vacaciones y qué bien se está lejos de la gran ciudad y de todos sus problemas. Supongo que en tu caso no lo aprecias, pero no escuchar sirenas de coches de emergencia, o gente gritando, o alguna televisión o radio demasiado alta es algo demasiado normal en la ciudad. Está llena de ruidos, y no te das cuenta hasta que sales de la misma. Incluso el aire es diferente. Pero la gente prefiere seguir estando en estas megaurbes en las que vivimos, que, como señalas, tan peligrosas son.

Si crees que en Nochevieja se junta gente es que nunca has visto un partido de fútbol americano o de baloncesto, o asistido a un concierto. La verdad es que la gente sabe que es un peligro pero les da igual, no creo que sea para no rendirse al miedo de los zombis sino más bien que no les importa. Si alguien muere aplastado pues mira, no pasa nada, todo el mundo sabe que no resucitará hasta pasadas MUCHAS horas. Y para entonces el espectáculo se habrá acabado y ya se encargarán otros del cadáver para que no se levante.

Ojalá pudieras pasar algunas fiestas con mis abuelos. Está todo tan blanco, es cierto que hace frio pero tienen una chimenea que calienta toda la casa y el ruido del crepitar de la leña es tan relajante que hace que se te olvide el frio y los problemas que hay en el mundo. Creo que lo que necesitamos son más chimeneas y menos estufas. Para que la gente se relaje y vea las cosas de una manera diferente.

Bueno, te dejo que tengo que ponerme al día con mis deberes. Qué aburrimiento.

Adiós.

Eve

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Jornada 01 Una historia de amor (21)


3 de enero

Hola Eve

Pues ya estamos en un nuevo año y con los mismos problemas de siempre. No sé por qué la gente pone tantas esperanzas en el cambio de año si luego nunca pasa nada. Se hacen promesas, y se espera que se cumplan sin tener que mover un dedo. Y no, no estoy en plan filosófico, es lo que mi padre me repite siempre en estas fechas. Que el cambio requiere esfuerzos de nuestra parte y que si queremos algo debemos luchar por ello. Supongo que por eso sigo escribiendo estas cartas, ¿no?

En estas fechas mi padre se encierra en sí más de lo normal. Y eso es mucho. Apenas habla, y a veces parece un zombi dado que deambula de un lado para otro de la casa cuando está en ella. Menos mal que aprendí a cocinar que si no…

Las calles de la ciudad se llenan de luces y adornos, y bastantes casas de las afueras decoran sus jardines con motivos navideños, aunque algunos algo macabros como santas con escopetas volándole los sesos a algún zombi o enanos de jardín defendiéndose de zombis que salen de la tierra. La gente no tendría que bromear tanto con el asunto.

Según dicen algunos amigos míos en las grandes ciudades se junta la gente en Nochevieja para celebrar la entrada del nuevo año, ¿pero no es eso una locura? ¿Y sí pasara algo? ¿Y si apareciera un zombi? Podría ser una masacre, la verdad es que no me parece muy inteligente permitir ese tipo de reuniones. Y mi padre opina lo mismo.

En fin, espero que estés pasando unas buenas vacaciones.

Adios

Adam

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Jornada 01 Una historia de amor (20)


19 de diciembre (Parte 3 de 3)

[…]

Cambiando de tema, ¿En serio crees que la gente piensa que puede volver a ocurrir otra plaga zombi? Piensan que, de ocurrir, el ejército les salvará… como hicieron la primera vez. Basta con ver lo que nos enseñan en las escuelas, ocultan la verdad para “no asustarnos” pero en realidad están firmando nuestra sentencia de muerte. Menos mal que tus padres se preocupan por ti y te han mandado al campamento para que puedas tener una posibilidad de sobrevivir por si volviera a pasar. Creo que es por eso por lo que mi padre no sólo es duro en el entrenamiento con todo el mundo y conmigo en particular; creo que quiere que tengamos una posibilidad de sobrevivir aunque sea mínima. Que no nos asustemos al cruzarnos contra un zombi y salgamos corriendo recordando que son criaturas lentas y nada ágiles.

¿Recuerdas qué es lo que más repite mi padre? No te enfrentes a uno si puedes evitarlo, tú eres más rápido, más ágil pero te cansarás antes que él. Y además, donde hay un zombi puede haber un grupo.

Es una estrategia que parece cobarde pero si no tienes experiencia combatiendo a esas criaturas creo que es el mejor consejo que te pueden dar: sal corriendo y no mires nunca hacia detrás, solo hacia delante teniendo cuidado de no tropezar.

Bueno, creo que es hora de hacer los deberes, que pases unas felices fiestas y feliz año nuevo por si acaso.

Adam

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Jornada 01 Una historia de amor (19)


19 de diciembre (Parte 2 de 3)

[…]

Estuve haciéndoles preguntas durante los descansos. Al parecer son de una isla del Mediterráneo. ¡Una isla! Y cuando hay un incendio la policía no quiere saber nada de zombis y se niegan a protegerles por lo que se han tenido que pagar ellos el viaje y el entrenamiento dado que los políticos tampoco querían saber nada del asunto.

Increíble, esa gente que se juega la vida apagando incendios ahora también tiene que matar zombis si se los encuentran.

Claro que eso hizo que le preguntara a mi padre cómo funciona el tema aquí y la respuesta me sorprendió: no apagan el incendio. Lo controlan para que no afecte a otros inmuebles pero dejan que los zombis se quemen y los bomberos no entran. Si algún muerto viviente sale, la policía se encarga a través de francotiradores mientras los bomberos rocían de agua al desgraciado cadáver en llamas. La explicación que dan los políticos es que hay suficientes edificios vacíos y que da igual si se quema uno, simplemente la gente se muda pero, ¿qué pasa entonces con la gente que no ha podido salir a tiempo? Si aparece un zombi los bomberos no entran en el edificio así que si alguien está atrapado, se quemaría vivo.

Cuando le señalé eso a mi padre me palmeó la cabeza y me dijo que era simple mala suerte, pero que podía ser que los bomberos pudieran rescatarles a través de las escaleras mecánicas si no había peligro. ¿Pero qué pasa con los que se quedan inconscientes o no se pueden mover hasta la ventana? Es todo demasiado tétrico. Por eso pienso que esos bomberos son unos héroes, no se les pasa por la cabeza dejar a nadie en el interior si puede ser rescatado. Y nadie se lo quiere valorar como deben.

[…]

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Jornada 01 Una historia de amor (18)


19 de diciembre (Parte 1 de 3)

Hola Eve,

La verdad es que por aquí tampoco es que la gente hable mucho del tema. Bueno, la gente seria. Por supuesto, están los fantasmas que presumen de haber matado a cientos de zombis y haber salvado a la Humanidad. Pero se les identifica fácilmente, siempre están sonriendo. Cualquiera que se haya enfrentado a un zombi y sobrevivido nunca sonreiría al contarlo. Por eso no saco el tema. Además, si lo sacara recordaría el accidente con mi madre y mi hermano y se enfadaría bastante.

En realidad es su modo de llorar, lo oculta gritando y rompiendo cosas, pero sé que en su interior todavía me culpa por lo que pasó.

Este pasado mes hemos tenido entrenándose en el campo a un grupo de bomberos. ¿Te lo puedes creer? Bomberos. Qué locura. Pero claro, ¿qué pasaría si fueras a apagar un incendio y te encontraras con un nido de zombis? La policía está equipada para enfrentarse a ellos, pero ¿en un incendio? Al parecer les tienen que hacer armas y munición especial que no usa pólvora, ya que por las temperaturas podrían explotar los cartuchos. Es cierto que podrían simplemente alejarles con los chorros de agua de las mangueras pero, no sé, tener a un zombi caminando por un incendio libremente no parece muy buena idea.

[…]

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Jornada 01 Una historia de amor (17)


14 de diciembre (Parte 2)

[…]

Mis abuelos se asustaron mucho cuando regresamos y montaron junto a los vecinos y la policía una batida por el bosque para ver si había más zombis por el lugar, pero parece que simplemente era uno que a saber de dónde había salido, a lo mejor un excursionista que se había perdido y se había muerto de hambre. En el colegio dicen que eso pasa muchas veces. Que es importante ir a las excursiones acompañado, con un teléfono móvil y dejando dicho a dónde piensas ir y qué ruta usarás para que los equipos de rescate puedan encontrarte o en el peor de los casos darte el descanso eterno.

La verdad es que el susto fue tremendo y tuve pesadillas durante todo el verano. Ah sí, porque fue en verano, antes de que me mandaran al campamento de supervivencia pasábamos el verano y la Navidad en la granja. En la fiesta de la Independencia y en Acción de Gracias ellos vienen a la ciudad aunque creo que nos les gusta mucho.

Una vez le pregunté a mi abuela cómo había sido eso de vivir bajo la amenaza zombi durante la Gran Plaga, y no me quiso responder. Al parecer los adultos no quieren recordar demasiado ese periodo ni contarlo a nadie, pero creo que hacen mal, dado que si nos contaran qué pasó y qué hicieron podríamos aprender de ellos por si volviera a pasar.

¿Te imaginas que volviera a pasar? Que los zombis aparecieran de nuevo a cientos de miles y nos volvieran a sacar de las ciudades, ¿habríamos aprendido algo o seguiríamos cometiendo los mismos errores porque a los más jóvenes no nos han dicho nada sobre su experiencia? Podrías preguntarle a tu padre al respecto, como excusa para que te contara cosas.

Ya me contarás si te sirve.

Hasta pronto, Adam.

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Jornada 01 Una historia de amor (16)


14 de diciembre (Parte 1)

Hola Adam

Las vacaciones las pasaré fuera de casa, visitando a mis abuelos así que si aunque podré mandarte cartas no podré leer las tuyas hasta que vuelva a casa el año que viene. Que tampoco queda tanto para eso.

Por ahora la decisión sobre si volveré al campo o no sigue en suspenso. Yo no saco el tema demasiado para que no se note que me interesa y comiencen a hacerme preguntas y mis padres parece que tienen otras preocupaciones en la cabeza. Supongo que me enteraré de qué les preocupa durante las fiestas cuando crean que esté durmiendo me pondré a escuchar desde la escalera dado que seguramente hablarán con mis abuelos.

No sé si te lo he contado, mis abuelos viven en una granja a las afueras de San Francisco, por lo que al menos no hará tanto frío como aquí en Washington, tienen muchos animales y tierra de cultivo, aunque contratan a gente para cuidar de la misma dado que ya no tienen edad para esas cosas.

Lo que más me gusta de la misma son los caballos. Tienen una cuadra y a veces me dejan montar en uno. Es una sensación liberadora, a menos que te aparezca de repente un zombi salido del bosque y seas una niña pequeña y asustadiza como era yo cuando me ocurrió. Qué susto, salió de repente, mientras estaba cabalgando. El caballo se encabritó y me tiró al suelo, y mientras me tocaba la cabeza para ver si me salía sangre lo vi, era horrible y feo y pegué un grito que seguramente escucharon en la ciudad. Por suerte mi padre me acompañaba para vigilarme y le disparó a la cabeza, pero el susto fue tremendo.

[…]

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Jornada 01 Una historia de amor (15)


6 de diciembre

Hola Eva

No te acostumbres a que te envíe tantas cartas seguidas. Es que recordé que te debía un par así que…

Espero que tus padres te dejen volver al campo de entrenamiento este verano. Lo cierto es que escuché a mi padre alagarte y todo. No se creía que fueras una niña rica de ciudad por el modo en que asimilabas las cosas. Parece que tienes un talento natural para matar zombis, lo que supongo que debe ser bueno.

Mi tutor es otro antiguo amigo de mi padre (lo que parece increíble teniendo en cuenta lo poco social que parece) que trabaja de instructor en el campamento. Y también parece que sirvieron en el ejército juntos aunque cuando le pregunto sobre el tema me insiste en que me concentre en mis estudios y no en su vida.

Todo es muy extraño, ¿verdad? Como si hubieran formado parte de una unidad de élite secreta o algo así, aunque no creo la verdad. ¿De qué te sirven unidades secretas contra los zombis? Si esas criaturas no tienen secretos, o sea, si lo piensas sí que los tienen, pero no te los van a rebelar por mucho que los tortures, o amenaces a sus compañeros o familia… Se los llevarán a su tumba… vale… malo el chiste… pero es que tampoco socializo mucho para poder ponerlos en práctica o aprender nuevos. Ni tengo internet para buscarlos.

En fin, ahora que me he deprimido dejo de escribir.

Adios, Eve.

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Jornada 01 Una historia de amor (14)


3 de diciembre

Hola Eve

Parece que la situación se ha calmado por casa y mi padre ya no está tan vigilante y no tengo siempre encima de mí a mi tutor. Ya te contaré otro día más sobre el mismo.

Respecto a eso de la religión… Bueno, es un tema espinoso. Por lo que yo sé en la ciudad hay una iglesia protestante, que es como la de los católicos sólo que los curas se pueden casar y parece que lo único que cuenta para ellos es la Biblia. No lo tengo muy claro dado que en mi casa no somos muy religiosos.

Recuerdo que cuando era pequeño íbamos a la Iglesia pero desde que… bueno… mi madre y mi hermano murieron, mi padre se negó a pisar una parroquia o a escuchar nada sobre religión, Dios y lo demás. En parte le entiendo, quiero decir, ¿qué clase de Dios permite todo lo que está pasando en el mundo? Muchas veces le escucho discutir con el sacerdote cuando nos visita en casa; parece que antes habían sido amigos y habían luchado juntos en el ejército. Discuten sobre eso y más cosas, el cura insiste en que tendría que volver a la congregación aunque sólo fuera por mi bien. Como si yo necesitara algo así y me fuera a salvar la vida.

Aunque a veces me pregunto si no convendría estar de buenas con Dios si existiera. Ya sabes, por si acaso.

En fin, de nuevo a los deberes.

Adios Eva.

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