Jornada 10. El final del principio (Remix) (012)


Doc se giró y se sentó delante de los monitores para observar qué estaba pasando por las calles de la ciudad. Observó que el reconocimiento facial había captado algo y miró el video con atención… Era el capullo ese de Marc del Castillo corriendo por las calles de Palma. Se sentó a esperar que los zombis acabaran con él… pero el muy perro conseguía una y otra vez salvar la vida. Era increíble la suerte que tenía.
Tal vez, pensó, debería mover algunos hilos para asegurarse del futuro fatal de ese “compañero” científico. Perdió la esperanza de que algo bueno pasara cuando le vio buscar algo en su bolsillo. Seguramente las llaves, había llegado a casa sano salvo. Fue entonces cuando ocurrió algo extraño, Marc miraba a su alrededor confundido. No podía ser, ¿habría olvidado las llaves? Eso era demasiado bueno. Continuó mirando la pantalla esperando que los zombis de alrededor comenzaran a interesarse por el vivo; tardaron un poco pero finalmente comenzaron a darse cuenta y prestar atención a sus alrededores. Se puso a reír cuando creyó que finalmente le había llegado su hora a Marc. Había girado una esquina sin mirar y se había dado de bruces con un zombi… pero no. Una vez más salvó la vida. Era increíble y Doc comenzaba a perder la paciencia. Y, para arreglarlo todo, al final Marc se tropezó con una bella joven que le ofreció ayuda y refugio en su casa… ¿Pero qué le pasaba al mundo? ¿No podía morir la gente sin oponer resistencia?

Doc buscó la cámara más cercana que hubiera en la zona y se conectó con ella. La giró para ver si su enemigo seguía vivo y lo que vio le dejó sin habla. Estaba follándose a la vecina que le había salvado la vida. Increíble. En medio de un apocalipsis zombi y al tío no se le ocurría otra cosa que beneficiarse de la vecina. Dejó la cámara grabando. Ya revisaría más adelante las escenas dado que en ese momento se le revolvía el estómago de pensar en la buena fortuna de ese malnacido. Él provocando un nuevo apocalipsis zombi y Marc refugiado en una casa con una tía buena a la que no le importaba prestar su cuerpo para la ciencia. Perro afortunado.

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