Jornada 9. La Ira de Dios (185)


No tuvo mucho tiempo para ello dado que de repente apareció alguien entrando en la iglesia como si fuera una estampida y portara la ira de Dios.

-¿Dónde está el responsable de este santo lugar? –Gritó al aire el desconocido.

Xavier se puso en pie y se acercó lentamente. Por suerte con el tiempo que había ido pasando había conseguido entender el suficiente español como para poder defenderse. Eso y que gracias a Dios el castellano se parecía al italiano y al francés.

-Me temo que en estos momentos no está aquí –dijo con voz calmada- ¿Puedo ayudarle en algo señor…?

-Padre Díaz –dijo el desconocido a modo de presentación de forma seca mientras estudiaba a Xavier- ¿Nos conocemos? Su cara me suena de algo.

-Seguramente creerá haberme visto en algún documental –respondió rápidamente Xavier- Tengo una cara muy fotogénica y me parezco a un presentador que se junta con animales… de forma católica.