Jornada 9. La Ira de Dios (181)


-No, no, nada, una broma privada que no entendería –respondió Monty entre sonrisas.

-Bueno, creo que va siendo hora de que vuelva –señaló Xavier- No quiero causarles más problemas.

-¿Está seguro? –Preguntó Cati- Pronto anochecerá.

-Tranquila, he dejado el coche a las afueras –reveló Xavier- me lo han prestado en el pueblo para mis exploraciones pero como no conocía la ciudad no he querido entrar con el mismo por si me quedaba bloqueado. Al final parece que ha sido una idea acertada.

-De todas maneras tenga cuidado –señaló Cati- No todo el mundo es tan amable en esta ciudad. Y no hable con desconocidos.

Xavier sonrió ante ese último comentario.

-Trataré de no hacerme notar –respondió Xavier despidiéndose de ambos y ofreciendo un número de contacto en Caimari por si querían localizarle o informarse de la situación.