Jornada 9. La Ira de Dios (173)


-Los vigilamos electrónicamente y todos los vecinos estaban al día sobre su posición. Los zombis no suelen separarse demasiado entre sí si no tienen motivos para ello. Así que las órdenes eran no dar señales de vida en las zonas por las que estuvieran.

-¿Y qué esperaban lograr con eso? –Preguntó Xavier con curiosidad ante la nueva táctica que le estaban explicando y que no había sido puesta en práctica en ningún lugar del mundo que recordara.

-Que los zombis se movieran a nuevos pastos.

-Pero no debió de ser algo sencillo –señaló Xavier.

-Siempre había alguna familia que no seguía las noticias. O algún visitante despistado… que pasaba a engrosar las filas de los no-muertos. Pero en general los zombis vagaban por las calles perdidos y de vez en cuando como al caballo con la zanahoria tratábamos de guiarles.

-Es una táctica… curiosa cuanto menos. Nunca había escuchado algo igual –dijo Xavier expresando su sorpresa.