Jornada 9. La Ira de Dios (171)


-No sabíamos cuánto tiempo teníamos –respondió Monty- Y el alcalde prefirió elegir la opción más conservadora. Dar la alarma y que la gente corriera a esconderse. Seguramente sabe que enfrentarse a los zombis directamente suele acabar mal… para los vivos. Esas criaturas tienen el hábito de vencer a cualquier estadística. Sí, a lo mejor podríamos haberlos volado por los aires. Pero, ¿podría haber salido algo mal? Seguramente. O podríamos haber tratado de dispararles mientras estuvieran dentro del tren… Pero algo podría haber salido mal.

-Curioso. La mayoría de sitios que he visitado, y son bastantes, no suelen aplicar esa filosofía de que los zombis son peligrosos. Más bien al contrario.

-Y seguro que les ha ido muy bien, ¿verdad? –Preguntó de forma irónica Monty- Mire, aquí sabemos lo que es jugar con fuego y que el petardo te estalle en la mano. Y los zombis son justamente un accidente listo para ocurrir.

-Ha dicho que los zombis acabaron saliendo del tren –indicó Xavier- ¿Qué pasó después?

-Nada –dijo Monty- El plan siempre fue el mismo: no hacer nada.

-No lo entiendo –dijo Xavier confuso.