Jornada 9. La Ira de Dios (164)


-Por supuesto –dijo Xavier relajándose un poco pero sin bajar la guardia- ¿Es siempre así de amable el pueblo con los desconocidos?

-Lo cierto es que no solemos tener muchos –respondió Monty- Al principio sí que venían refugiados o vecinos buscando ayuda pero con el tiempo… se ha corrido la voz de que no son bienvenidos.

-¿Cuál es el motivo? ¿Miedo al contagio? –Preguntó Xavier con curiosidad.

-No, que la gente está hasta las narices que se aprovechen de su buena fe; cosa que el alcalde aprovecha en beneficio propio por supuesto.

-¿No han sufrido la visita de zombis? –Siguió preguntando Xavier con curiosidad.

-Le invito a merendar –respondió Monty- No se ofenda, pero no quiero que nos vean hablando; y en este pueblo todos son cotillas o peor, chivatos que venderían a su madre para obtener el favor del alcalde.

-Eso me suena bastante, supongo que está en la naturaleza humana.

-Jodida naturaleza humana –dijo Monty- Vaya trabajo más malo de diseño hizo Dios.