Jornada 9. La Ira de Dios (162)


-Y todo eso viene a cuento de…

-Que se largue de una vez. No queremos desconocidos que puedan ocasionar problemas. Le estaba explicando cómo hacemos las cosas por aquí. ¿Lo comprende?

Xavier no dijo nada. Había tropezado con gente como esa persona muchas veces. Y a veces habían acabado a tiros… pero siempre por culpa de la impaciencia de Mara y su falta de respeto por las autoridades locales y sus modos fascistas.

-Que tengan un buen día –dijo a modo de despedida mientras salía de aquella diminuta plaza y cogía una calle perpendicular que le alejaba de aquel lugar en el que parecía no bienvenido.

Se había puesto a caminar sin rumbo y a los cinco minutos escuchó alguien llamándole.

-Eh oiga, usted, el turista –dijo una figura encapuchada desde una calle lateral- Sí, hombre, usted.

Xavier se giró para estudiar al desconocido que no podía ver bien debido a su vestuario y que estaba semi escondido en una esquina.

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