Jornada 9. La Ira de Dios (160)


-A lo mejor está buscando el culpable en el lugar equivocado –dijo Xavier algo molesto por la actitud de su interlocutor- No han sido los intelectuales, como usted los llama, los que han permitido que los zombis nos invadan… otra vez. Y los libros nos ayudan a luchar contra ellos. Pero si la gente en el poder no considera oportuno aprender de los errores…

-Cada vez me cae peor usted. La culpa no es nuestra –continuó Rafel- ¿Sabe lo que significa que cada persona tenga su propia opinión? ¿Qué tengan sus ideas? La gente no es consciente de lo complicado que es hacerles a todos felices. Deberían estarse callados, y ser más obedientes. Siempre exigiendo sus derechos. Como si los merecieran. Sólo por votarme no significa que puedan luego venir a exigirme nada.

-Bueno, creo que es parte de la democracia –señaló Xavier- Pedir cuentas a los políticos si ven que estos les han engañado con sus… promesas electorales.

-No me diga que es usted tan imbécil como para creerse que lo que prometemos en campaña vamos a cumplirlo, por favor… sólo un retrasado sería tan ingenuo. Recuerdo en unas elecciones que una compañera de partido prometió soterrar el paseo marítimo de Palma. ¿Ha estado por ahí?

-Sí, creo que sé la parte que me está diciendo. Una amplia carretera que circunda la ciudad por la costa.