Jornada 9. La Ira de Dios (153)


Selva había sido abandonada y Caimari se había reforzado dejando sólo dos entradas al pueblo. Los habitantes supervivientes tanto de Selva como de Caimari se habían repartido entre el último y el santuario de Lluc. Algunos iban y venían. Y se decidió que el nuevo alcalde fuera Jaume, el farmacéutico. Una decisión acertada según la mayoría dado que, aparte de no querer el puesto, parecía ser un experto en la materia y bastante culto… en materia zombi. Al menos no se habían fijado en él para ese puesto. Ya hubiera sido demasiado.

El mismo Xavier se había dedicado a viajar por los alrededores conociendo el terreno y llevando noticias de un lado para otro. La mayoría de pueblos más pequeños habían sido abandonados y sus habitantes se habían repartido por el resto de la isla… o muerto a mano de alguna horda de zombis y pasado a integrar las filas de esos caminantes sin descanso que rondaban la isla sin destino aparente.