Jornada 9. La Ira de Dios (140)


Toda la planta baja estaba destrozada, y había señales de aparente lucha por todas partes. Subió las escaleras con cuidado y tratando de no hacer ruido mientras seguía escuchando los gritos que parecían salir de una de las habitaciones que había al fondo del pasillo.

Se asomó con cuidado por la puerta abierta y vio a un par de zombis pegando con sus puños contra otra puerta que estaba comenzando a mostrar signos de fatiga. En unos minutos más estaría destrozada y las personas al otro lado a la merced de sus atacantes.

Trató de apuntar a los cuerpos para que los perdigones no atravesaran la puerta y pudieran herir a los seres vivos al otro lado. Apretó el gatillo y sonaron sendas detonaciones que parecieron surtir su efecto. Los zombis se golpearon contra la pared por la fuerzas de los disparos pero no tardaron en girarse buscando el origen del ataque.

Xavier se dejó ver lo suficiente para que los zombis desistieran en su ataque y se centraran en él y luego salió al pasillo para tratar de matarles sin tener que temer por la vida de otras personas.

Uno de los zombis comenzó a aparecer por la puerta y cuando Xavier se disponía a disparar escuchó el ruido de madera crujiendo a su espalda y el familiar murmullo de un no-muerto. Le habían rodeado.

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