Jornada 9. La Ira de Dios (139)


Cogió con fuerza la escopeta y salió corriendo tratando de encontrar el origen de los gritos. Parecían salir del interior de una de las casas de la calle en la que estaba pero todas las puertas estaban cerradas y no había ni rastro de una entrada forzada. Volvió a escuchar los gritos más claramente. Venían de dentro de la casa. Comprobó que la puerta estaba firmemente cerrada. Tendría que forzar su entrada.

Apuntó la escopeta a las bisagras y disparó desde una distancia prudencial. Había visto a Mara hacerlo varias veces y nunca se había alegrado más de ello.

La puerta, sin las bisagras para soportarla, cayó al suelo y dejó que Xavier entrara en la casa. Los gritos parecían venir de la planta superior, pero no debía bajar la guardia y se aseguró que no hubiera peligro a su alrededor antes de buscar la escalera que le llevaría arriba.

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