Jornada 9. La Ira de Dios (138)


-Tenga cuidado ahí fuera –dijo Joan dándole una palmada amistosa en el hombro a Xavier- Y llévese la radio por si tiene algún problema.

Xavier cogió la radio, se despidió de sus compañeros de viaje y salió por una calle adyacente. La verdad era que no quería asistir a otra masacre, aunque fuera de zombis. El tétrico espectáculo que había creado en la mina le había revuelto el estómago. Una cosa era volarle las cabezas a esos engendros… pero hacerles pedazos… sabiendo que eso no acababa con ellos… era despiadado. Y ahora querían repetir lo mismo en aquella plaza. Y él no quería volver a tener que ver volar pedazos por todas partes. Era inhumano.

Caminaba por las calles atento a los posibles movimientos a su alrededor. Pero parecía que los zombis se habían concentrado en la plaza y no vagaban por el resto del pueblo.

Y entonces escuchó unos gritos desde dentro de una de las casas.

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