Jornada 9. La Ira de Dios (130)


Sacó de nuevo el cuchillo y comprobó que el cráneo ya no daba señales de no-vida. Respiró aliviado.

-¿Ha rezado lo suficiente padre? –Preguntó Joan- Tenemos que seguir, nos guste o no. Ya volveremos a por el pobre Tomeu y le daremos santa sepultura cuando acabemos de salvar el pueblo.

Xavier se puso en píe y limpió el cuchillo.

-Todo está bien ahora –dijo mientras se acercaba a Joan y a Jaume- Sigamos.