Jornada 9. La Ira de Dios (129)


-¿Qué ha pasado? -interrumpió Xavier estudiando el cuerpo sin vida de Tomeu, y viendo que no se volvería a levantar más. Su cabeza había sido separada de su cuerpo. Hizo la señal de la cruz ante el fallecido rezando por su llegada al cielo sano y salvo.

-Íbamos a atacar a los zombis cuando de repente apareció como de la nada otro grupo –comenzó a contarles Jaume- Casi diría que cayeron del cielo. No nos dieron tiempo a reaccionar. Había algunos que eran más ágiles que los otros. Algo que nunca había visto. Y también tenían más fuerza. Así fue cómo acabó sin cabeza el pobre Tomeu. Uno de ellos la agarró y la separó del cuerpo como si fuera… una cereza. No me lo podía creer.

-Parece que algunos zombis han evolucionado –señaló Xavier- Y son más peligrosos. No más inteligentes, gracias a Dios, pero aún así que ya no sean tan lentos…

Fue cuando cayó en la cuenta. Creía que Tomeu no se convertiría en zombi pero… se acercó para asegurarse y como se temía la cabeza estaba animada y los ojos se clavaban en los pies de Xavier mientras la boca trataba de abrirse para morderlos. Sin que sus compañeros de viaje le vieran desenfundó su cuchillo de combate y se arrodillo ante la cabeza tapándola de los demás. Rezó una oración y con toda la fuerza atravesó el cráneo y luego giró varias veces el cuchillo para asegurarse de hacer el suficiente daño al cerebro del pobre desgraciado.