Jornada 9. La Ira de Dios (120)


La tierra tembló bajo sus pies pero no pasó nada más. Xavier se detuvo y miró hacia atrás. Una columna de humo se levantaba en la zona en la que había arrojado los explosivos. No podía ver claramente lo que había pasado. Pero no tenía intención de acercarse. Si la tierra se había derrumbado podía haber fabricado una rampa artificial que permitiría a los zombis subir a su nivel. Y no era cuestión de darles ideas.

Se preparó para la segunda parte de su plan. Llamar la atención de los zombis cerca de la puerta para dejarla lo más desierta posible para que pudieran cerrarla y bloquearla. Pero antes debía recuperar el aliento que había perdido corriendo.

Tras un minuto estudió la nueva situación. Los zombis más cercanos a la explosión se habían acercado a la zona buscando el origen de la misma, y, esperando encontrar algo que respirara. Pero los más lejanos, los que estaban cerca de la puerta, no parecían haber reaccionado apenas a la explosión. Y no se habían movido.

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