Jornada 9. La Ira de Dios (114)


-Entiendo sus dudas, pero tenga en cuenta que no se pueden conseguir detonantes tan fácilmente como parece en las películas, y además… imagínese en una situación algo más acuciante, ¿qué es más fácil encender la mecha y tirar el tubo o buscar el detonante conectarlo tirarlo y luego activarlo?

-Comprendo –dijo Xavier examinando uno de los tubos. Era un tubo metálico que estaba cerrado en ambos lados por un tapón de rosca al que habían hecho un agujero para sacar la mecha. Práctico y muy local.

-¿Está preparado entonces padre? –Preguntó Joan cogiendo varios tubos y guardándoselos.

Xavier cogió también una cantidad generosa de tubos y comprobó su escopeta. Cuando pareció satisfecho asintió.

Joan señaló una calle adyacente que subía y comenzó a andar seguido de Xavier que iba mirando a ambos lados buscando la presencia de los muertos vivientes. Llegaron a un muro de piedra de un metro de altura que les separaba de una parte boscosa al otro lado de la cual estaba la mina. Avanzaron diagonalmente mientras subían entre árboles el terreno hasta la cima detrás de la mina. Seguían avanzando en silencio y a medida que se acercaban se podía escuchar con más claridad el sonido de los zombis que hacían sin quererlo cuando el aire entraba y salía de sus cuerpos y movía las cuerdas vocales.

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