Jornada 9. La Ira de Dios (101)


-¿Me fusilarán ahora? –Preguntó Xavier tratando de obtener alguna reacción.

-No, creo que podríamos llamar la atención de los zombis –respondió sonriendo Pere que se puso en pie- Nos ha dado mucho en qué pensar padre, tal vez lo mejor sea trasladar temporalmente el pueblo al santuario y hacer los planes desde ahí. Más tranquilos y aislados. Si los zombis tienen todo el tiempo del mundo nosotros tendremos que ser pacientes para tomar este tipo de decisiones con calma y tranquilidad.

-Creo que estamos de acuerdo –dijo Joan poniéndose también en pie- Dejaremos a algunos voluntarios… solteros para que avisen si aparecen zombis por el pueblo.

-Me alegro de haberles servido de ayuda –respondió Xavier que también se puso en pie- Creo que si no me necesitan más seguiré mi camino.

-Se hará de noche pronto –le interrumpió Joan- Así que hoy cena en mi casa y se queda a dormir con mi familia.

-¿No le convendría hablar primero con su mujer? –Advirtió Xavier que tenía experiencia en esas lides a su pesar- No sé si estará muy contenta de tener un invitado inesperado.

Joan se quedó un momento pensativo y sonrió.