Jornada 9. La Ira de Dios (87)


-El alcalde y su equipo de gobierno parecen haber tomado la decisión –le explicó Joana- Están seguros de que si cerramos todos los accesos no pasará nada.

Xavier no se atrevía a intervenir en la conversación. Aunque por su experiencia sabía que lo que el alcalde estaba recomendando era una muy mala idea. Claro que él no tenía todos los datos, así que a lo mejor ellos sabían algo que él ignoraba.

-Todo el día perdido y al final para nada –siguió quejándose Joan.

-Me han salvado la vida –intervino finalmente Xavier- Creo que eso es algo.

Joan sonrió ante la intervención de Xavier y se quedó pensativo. Lo cierto era que si no hubieran subido al santuario ahora todas aquellas personas formarían parte del ejército de los no-muertos… tal vez la idea del alcalde no era tan mala… pero tampoco era la mejor desde luego.

-Necesito que me acompañe a hablar con el alcalde padre –dijo finalmente- A lo mejor me puede ayudar a convencerle de que cambie de idea. Usted ha visto mundo y sabrá si podemos resistir aquí escondidos o es mejor subir al santuario.

Jornada 9. La Ira de Dios (86)


-No delante de los niños –le advirtió su mujer- Venga, niños, iros al piso de arriba a jugar o estudiar.

Las voces de queja no se dejaron esperar y llenaron durante unos minutos la casa hasta que Joan silbó y puso orden.

-Venga, para arriba sin rechistar niños –dijo dando un par de palmadas.

Los niños se quedaron en silencio, uno de ellos cogió a Cati y subieron las escaleras sin decir nada más.

-Padre Xavier creo que no les he presentado debidamente, ésta es mi mujer, Joana, sí lo sé, da para muchos chistes, pero bueno… Supongo que estará también interesado en lo que tiene que decir. Venga cariño, dame las malas noticias.

-Bueno, pues resulta que el alcalde cree que sería mejor acabar de fortificar el pueblo y resistir aquí –le contó Joana- Que arriba en el santuario estaríamos todos más incómodos y menos seguros.

-Así que lo que nos sirvió hace dos décadas ahora no es bueno para el señorito –se quejó amargamente Joan- Increíble. ¿Es que no sabe que no conviene quedarnos aquí? Estamos expuestos y nos pueden atacar por todas partes.