Jornada 9. La Ira de Dios (58)


No supo cuando tiempo estuvo arrodillado delante del altar, parte del tiempo rezando, parte del tiempo buscando respuestas a la muerte de Miguel; ¿por qué Dios le hacía pasar por esas pruebas tan trágicas? Podía sobrevivir sin ser sacerdote, siendo excomulgado, o un paria en la sociedad eclesiástica, pero perdiendo las vidas de sus compañeros de viaje…

Escuchó unos pasos a su espalda que se acercaban lentamente. Se giró alarmado creyendo que a lo mejor los zombis habían llegado al santuario y nadie había dado la alarma. Pero por el pasillo no avanzaba un no-muerto, sino el prior. Rápidamente Xavier hizo además de incorporarse pero el recién llegado le indicó que no hacía falta y se arrodilló a su lado.

-Siento no haber acudido primero a verle y darle explicaciones –se excusó Xavier en voz baja- Iba de camino pero… me desvié y aquí he acabado.

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