Jornada 9. La Ira de Dios (50)


Vació un cargador en apenas unos segundos derribando a ¿dos docenas? De zombis. Era difícil contar los que iban cayendo dado que otros les sustituían enseguida. Cambió de cargador y volvió a vaciarlo. Afortunadamente aquella munición era bastante limpia ya que destrozaba por dentro los cerebros de los zombis pero no hacía explotar las cabezas y pocas veces los desmembraba.

Indicó a Miguel que retrocediera hasta la siguiente marca y, unos segundos después le siguió sin dar la espalda a sus atacantes. Mientras retrocedía disparó un par de veces. En todas las ocasiones tenía que apuntar alto para conseguir que la mayoría de las postas encontraran su objetivo. Fue cuando pasó lo inesperado. De repente una de aquellas criaturas del averno se agachó y cogió impulso dando un salto hacia delante y en dirección a Xavier que disparó sin ni siquiera darse cuenta de que lo había hecho. La escopeta comenzó a escupir la munición de forma automática mientras el gatillo seguía apretado. A pesar de que estaba apuntando alto corrigió su postura mientras seguía disparando, la ráfaga paró al muerto viviente a medio salto cayendo a apenas unos metros del exsacerdote. En unos segundos su cerebro le indicó que el cargador estaba vacío y estaba disparando al aire. Trató de reponerse de la sorpresa y sustituyó el cargador por uno nuevo que le había pasado Miguel.

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