Jornada 9. La Ira de Dios (48)


Llegó a la altura donde estaba el muro roto y se podía conectar con la carretera. Respiró hondo tratando de controlar su respiración y su ansiedad. Se giró. Los zombis le seguían aunque todavía estaban a cierta distancia. Se quedó esperando y tratando de ver si había más zombis aparte de los grupos que había contado. Pero era complicado, los árboles le tapaban la vista. Los primeros zombis comenzaban a estar a una distancia peligrosa, retrocedió un par de pasos y se puso detrás del muro. En un par de minutos los primeros zombis estaban a distancia de disparo. Tal vez el ruido de los disparos le ayudaría a que los zombis que no le hubieran seguido captaran su presencia.

Disparó dos veces derribando a varios zombis que estaban bastante juntos. Cayeron al suelo con las cabezas llenas de agujeros. El resto de zombis pareció apresurar su paso al escuchar el ruido.

Giró la cabeza para comprobar que Miguel estaba en su puesto. Le indicó que se moviera al lado más alejado del camino. Para que los zombis sólo prestaran atención a Xavier. No quería tampoco taponar la entrada a la carretera con cadáveres zombis por lo que debía tener paciencia a pesar de que los mismos se comenzaban a apelotonar para pasar por la parte donde el muro estaba derribado.

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