Jornada 9. La Ira de Dios (47)


Avanzó lateralmente mientras comenzaba a dar gritos para llamar su atención. No es que fuera necesario dado que siendo el único ser vivo de los alrededores; los resucitados sin vida se darían cuenta de su presencia en unos instantes. Pero era algo psicológico. Mejor gritarles desafiante que no parecer que te habían descubierto y que eras la presa. Los primeros zombis se detuvieron en seco tratando de localizar el origen de ese sonido tan poco natural.

Volvió a dar gritos para llamar su atención mientras seguía moviéndose lateralmente y hacia atrás. Los zombis parecieron localizarle y cambiaron su orientación para comenzar la persecución. Xavier se repitió que tenía tiempo, que podía darles la espalda y vigilar dónde ponía sus pies para no tropezar, que sus perseguidores eran lentos y torpes. Pero aún así miraba a su alrededor para no tropezarse con ningún muerto viviente perdido o separado del grupo.

Mientras daba gritos trataba de contar mentalmente el número que componía el grupo. Era difícil por los árboles y dado que estaba en movimiento lo que hacía más difícil contar sin repetir. Y a lo mejor sólo eran una avanzadilla. El mayor grupo junto que vio parecía estar compuesto de cinco zombis y debía haber una docena de esos grupos… pero no tenía una visión completa, así que era mejor imaginar que había más de ellos.

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