Jornada 9. La Ira de Dios (45)


-Voy a necesitar tu ayuda –dijo Xavier mientras sacaba dos cargadores de su mochila- Tendrás que ir cargando los cargadores a medida que se vacíen.

-Me temo que no sé hacer eso –dijo apenado Miguel- No he tocado un arma en toda mi vida.

-No es tan complicado –respondió Xavier sacando una de las tres cajas de munición que llevaba encima- Simplemente coges un cartucho, lo pones sobre la parte sin cerrar del cargador, aprietas hacia abajo, y ya está.

Mientras decía eso le mostraba cómo hacerlo cogiendo un cartucho de la caja y poniéndolo en el cargador. Le pasó el cargador y unos cuantos cartuchos para que fuera probando mientras él rellenaba el otro cargador.

-Ponte detrás de mí y vigila mi espalda por si aparece algún zombi –le indicó a Miguel mientras comprobaba el cargador que le había pasado y asentía- Y cuando te diga que te muevas lo haces sin pensarlo dos veces.

-¿Pero no serán muchos zombis? –Preguntó preocupado Miguel- No parece que tenga tantos cartuchos.

-La ventaja de estos cartuchos es que su contenido está diseñado para hacer el mayor daño posible a la carne –le explicó rápidamente Xavier- Las postas tienen forma de reloj de arena pero están semi huecas en las puntas a diferencia de las habituales esféricas. Cogen más rapidez y penetran más y de forma más destructiva por su rotación. Perfectos contra zombis. En las distancias cortas, claro.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s