Jornada 9. La Ira de Dios (35)


Mara señaló a los trenes que habían descarrilado.

-Imagina que estamos hablando de una misión militar –continuó Mara- Que el Alto Mando ha ordenado descarrilar esos trenes. Recuerda que no tienen que justificar sus decisiones. Si el tren es un transporte de tropas o material militar no se plantean dudas. Pero, ¿y sí estamos hablando de un tren lleno de civiles? ¿Qué hay que hacer? ¿Qué sucede si en el tren viaja un objetivo importante? ¿Un terrorista? ¿O es un tren suicida? ¿Volamos el tren? Por eso las decisiones se toman desde arriba. Porque a veces no tenemos la visión general de lo que pasa, sólo somos parte de una gran foto.

-¿Estás justificando esto? –Preguntó Xavier señalando al horizonte lleno de columnas de humo.

-Digo que no está en mi mente plantearme ese tipo de cuestiones filosóficas dado que no trato de plantearme otro de tipo más humano cómo el motivo por el que no nos enfrentamos a los zombis en condiciones de igualdad y nos ocultaron cosas a los militares, nos sacrificaron y destruyeron ciudades enteras sólo para… ¿Qué? A día de hoy todavía no sabemos el motivo.

Xavier bajó la cabeza apenado. Mara tenía razón. Pero aún así, como hombre de fe que era, su obligación era tratar de descifrar el motivo por el que Dios había permitido todo eso.

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