Jornada 09. La ira de Dios (26)


Una vez más pensó en Mara y compañía. ¿Habrían sobrevivido? ¿Estarían bien? ¿Necesitarían su ayuda? Era algo terrible no saber el destino de gente cercana… y más aún si tu misión era acabar con su miseria. ¿Sería capaz si se daba el caso? Seguramente sí, pero no sería fácil y los fantasmas seguramente le perseguirían por las noches.

Se colocó mejor el petate que siempre llevaba consigo. Su único compañero de viaje real. ¿Qué hora debía de ser? Se frotó la muñeca pensativo. El tiempo habitualmente no tenía sentido para él. Si era de noche descansaba, si era de día trabajaba, si tenía sed bebía, y si tenía hambre comía. Era algo que había aprendido mucho antes de la plaga zombi. Cuando había estado de misiones en el continente africano. Los nativos no llevaban relojes, no estaban constantemente atados por los horarios de la gente civilizada. ¿Y quién era él para discutir sus creencias que les habían funcionado durante siglos? Claro, que era una contradicción, dado que su labor en parte era impartir la palabra de Dios y convertirles… aunque él no lo veía de esa manera forzosamente. Su labor era hacerles ver que una vida mejor era posible. Que sacrificar a una virgen a los dioses para que les diera una buena cosecha se podía sustituir por mejores arados, por irrigación más responsable y estudiando el calendario solar. Y que, habitualmente, los dioses estaban demasiado ocupados para escucharles.

Ahora que lo pensaba no podía evitar pensar en las veces en que su vida había corrido peligro al ir diciendo esas cosas. Siempre había algún hombre santo que se oponía a esas medidas. Que quería seguir con las antiguas enseñanzas. Que tan bien les había ido…

Recordaba varios proverbios o dichos populares sobre todo eso; A Dios rogando y con el mazo dando, o la letra con sangre entra. Lo cierto es que nunca había prestado atención a lo que esas cosas escondían detrás. Sus significados, o de donde habían salido. Pero su estancia en el continente negro le había abierto los ojos en parte. Había tenido una epifanía. Y había tenido contacto con los zombis por primera vez, claro.

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