Jornada 9. La Ira de Dios (01)


Santuario de Lluc, 5 de enero de 2010

El padre Xavier se encontraba paseando por el patio interior del monasterio mientras escuchaba el sonido del amanecer. A lo lejos los gallos hacían saber que estaba saliendo el sol, otro día más. Los pájaros se desperezaban y comenzaban a aterrizar en el patio siempre a una distancia prudente de cualquiera que no tuviera alas y fuera más grande que ellos.

El sol comenzaba a asomar por las montañas. El sacerdote se sentó en uno de los bancos de piedra. Hacía frío. Pero si algo había descubierto en aquella isla es que el frío era lo de menos. La humedad era lo importante. Y en un sitio rodeado de agua era inevitable. Se había tratado de abrigar lo mejor que sabía, guantes, bufanda, incluso una gorra de lana y un abrigo grueso. Todo eso le había servido para sobrevivir cuando había estado de visita en la Unión Soviética. Pero en aquella isla todo eso no servía para nada. El frío descubría siempre cómo adentrarse entre todas esas capas protectoras y entrar hasta el hueso. Era algo que parecía salido de una novela de terror.

Al menos, ahí, en el interior de la isla y a una altura superior a la del mar en un millar de metros, bueno, a lo mejor no tanto, pero tampoco se había detenido a preguntar o averiguar a qué altura estaba el monasterio en el que se encontraba. El caso es que la humedad se notaba algo menos. Pero no el frío. Todos los edificios estaban construidos con piedra, elemento que retenía a la perfección el calor en verano y el frío en invierno. Al menos habían tenido la delicadeza de instalar calefacción central.

Veía a algunos monjes aparecer por el patio camino de la primera misa. También podía ver a un grupo de visitantes que les acompañaban. Todo en perfecto silencio. No era por ser respetuosos con el sitio, más bien era por el frío que hacía y que todavía no habían desayunado. Seguro que otros turistas estarían todavía durmiendo tranquilitos y calentitos en sus camas.

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2 comentarios

  1. Hace bien el padre Xavier en dudar de su estimación de altitud. El párquing del monasterio está a 500 metros de altitud sobre el nivel del mar, y el monasterio está unos 20 metros más bajo.


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