Jornada 8. Gerald contra el mundo (91)


-Cuando llegué ya se había marchado –dijo finalmente- Por lo visto se cansó de esperarme. Supongo que estará tomando el sol en alguna playa desierta antes de volver al hotel a veros.

-Esta tía Mara…

-… que egoísta que es.

Gerald asintió en silencio.

-Bueno, chicos, ahora tengo que descansar que ha sido muy cansado eso de trabajar. Portaos bien con Sarah o haré que os tire a los zombis.

El siguiente en aparecer fue el director del recinto, Pep, que tenía cara de preocupación.

-¿Se puede saber qué le has hecho al portaaviones? ¡Lo has hundido! Por el amor de Dios, está ahí en medio de la bahía. Partido y humeando. ¿En qué estabas pensando? Nos podrías haber matado a todos.

Gerald se quedó sorprendido por las palabras del director.

-¿Se puede saber de qué me hablas?

¿Cómo de qué te hablo? –Preguntó incrédulo Pep- Te marchas en un helicóptero militar y al poco rato el portaaviones norteamericano está en llamas, humeando y partido en dos. Y me dirás que es una casualidad.

-Pues me temo que sí –respondió Gerald- Una calamitosa casualidad. No he tenido nada que ver. En primer lugar, el portaaviones estaba infestado de zombis, luego comenzó a soltar radiación y posteriormente alguien lanzó torpedos contra el portaaviones. Y no he tenido nada que ver con alguna de esas cosas.

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