Jornada 8. Gerald contra el mundo (43)


-Dígame, ¿sabían lo de los nuevos zombis? –Preguntó Gerald continuando su ataque verbal- Sí, esos que avanzan más deprisa, se convierten sin casi tiempo de incubación y son más diestros. Sospecho que no y que ése es uno de los motivos para no haber acabado con esto. No saben a lo que se enfrentan. Y quieren que el buen doctor se lo explique… pero no consiguen que diga nada. Y los mandos militares se niegan a mandar a sus soldados a luchar contra los no-muertos mientras no tengan todos los detalles. Aprendieron algo de la plaga, ¿verdad? A no subestimar a esas malas bestias muertas.

Gerald estudió el rostro de ‘sierra’ que continuaba sin decir nada.

-Y ahora quieren que yo les barra la casa. Pues va a ser que no –dijo Gerald- Habitualmente no me gusta repetirme, pero con usted estoy haciendo una excepción. Y además me estoy regodeando. ¿Qué se siente al ser responsable de una operación catastrófica? ¿Acabarán con su vida? Seguramente, así que si me permite la sugerencia… yo le puedo ayudar a seguir viva. Una nueva identidad, una nueva cara, dinero…

-Pero nunca podrá salir de esta isla –dijo amenazadoramente ‘sierra’- Tenga por seguro que si nadie detiene al doctor éste hará su propia limpieza como en él es característico. Para que nadie más se aproveche de su trabajo.

-¿Y cómo lo ocultarán al mundo? –Preguntó Gerald desafiante- No estamos hablando de una ciudad poco importante al principio de la plaga. Ésta sigue siendo una isla turística. Y los ojos del mundo están centrados aquí gracias a su experimento. Y esta vez quedarán testigos. No, no podrán taparlo.

-¿Piensa arriesgar la vida de sus sobrinos en ello? –Preguntó sierra en tono amenazador.