Jornada 8. Gerald contra el mundo (42)


-No confío en que la orden se lleve a cabo si la doy –dijo finalmente ‘sierra’ algo molesta- Pero creía que usted estaría encantado de escuchar que tiene vía libre para llevar a cabo su venganza.

Gerald se puso a reír de forma estruendosa ante la mirada molesta de su interlocutora.

-No saben ni en quién confiar –dijo Gerald- Supongo que eso es lo malo de las organizaciones como la suya. Que cada cual tiene sus propios planes privados. Pero me temo que no puedo ayudarla. Mi amiga sabía dónde se metía. Y su rescate es una misión suicida.

-Todavía no sabe ni dónde está –señaló sierra- ¿Cómo puede tomar esa decisión sin toda la información?

-Querida señora, se equivoca, tengo toda la información que necesito –respondió Gerald- Se sorprendería de cuánta información manejo. Sé que mi amiga y el doctor siguen en el portaaviones. Sé que el origen de este nuevo brote fue la cárcel de la ciudad. Sé que no quieren que el mundo se entere y están minimizando la importancia de la plaga. Y sé que el experimento se les ha ido de las manos. O ya habrían acabado con el mismo a estas alturas.

La cara de sierra era un poema y Gerald disfrutaba de verla.