Jornada 8. Gerald contra el mundo (6)


No pudo evitar sonreír. Cuántas cosas habían vivido juntos desde aquella primera y lejana aventura en el castillo. Pero ya no te tenía edad para esas aventuras. Él lo sabía, pero ella seguía tratando de ignorar ese hecho. Sus ansias de venganza. Ella lo denominaba justicia, pero la diferencia realmente era difícil de ver, la llevaban cometer demasiadas locuras. Él se las permitía dado que le permitía conseguir más información y molestar a ese grupo de seres que se ocultaban en la oscuridad. Era un juego del gato y el ratón en el que no tenía claro cuándo él era el cazador y cuándo la presa.

Miró hacia atrás. Habían puesto cierta distancia con el grupo de zombis, pero ahora veía que de otra calle lateral aparecían más zombis que parecían haberles detectado y se dirigían hacia ellos con su tradicional ritmo cansino. Estaban ya a la altura de la gasolinera que marcaba el final de la avenida y el comienzo del Paseo Marítimo. Tal vez tendrían suerte, dado que estaban a la altura de uno de los cuarteles militares del ejército. Claro que después de haber visto cómo no habían combatido contra los no-muertos cuando habían podido…

Desde las ventanas del cuartel podía ver cómo diversos centinelas les seguían con la mirada sin decir o hacer nada. Parecían estar viendo una procesión.

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