Jornada 8. Gerald contra el mundo (5)


Mientras el grupo se movía y comenzaba a andar por la mitad de la calzada, la mente de Gerald seguía pensando en el incidente. Seguía sin saber qué o quién había creado a esos no-muertos. Llevaba toda su vida investigando, recopilando información, rumores, leyendas; creando una cronología de sucesos para tratar de encontrar cuándo comenzó todo; incluso había tratado de investigar qué pasó en Inglaterra; pero siempre se encontraba con las mismas barreras: Un grupo de personajes que no quería que la verdad saliera a la luz, y que estaban dispuestos a usar cualquier medio para conseguir su objetivo. Menos mal que él se había hecho famoso con el tiempo, ya que eso había impedido que muriera en ‘circunstancias misteriosas’; y a pesar de todo, siempre estaba mirando por encima de su hombro. Investigando a todo el que le rodeaba, fuera la mujer de la limpieza, su piloto o el hombre al que compraba el periódico todos los días.

Miró a sus sobrinos cuyos ojos brillaban, bendita inocencia, que convertían cualquier cosa en una aventura maravillosa. El motivo para armarles no había sido únicamente que pudieran defenderse de los zombis, sino que también pudieran hacerlo de los vivos. Tenía equipos de seguridad protegiéndoles de forma secreta. Simplemente por ser familia de él estaban en peligro.

Sus ojos se posaron sobre el final de la avenida. Al fondo estaba el mar, y más allá la silueta de un portaaviones anclado en la bahía se dibujaba en el horizonte. ¿Estaría bien Mara? Esa mujer… estaba loca; seguramente ya estaría encerrada en una celda o muerta, su cuerpo flotando en el mar y que seguramente sería encontrado en un par de días en alguna playa después de ser arrastrada por la marea.

Anuncios