Jornada 8. Gerald contra el mundo (2)


Ahora pensaba en todos esos coches que tenía en su castillo. O en alguna de las fincas de su propiedad que tenía repartidas por todo el mundo civilizado. O en los coches que había ofrecido el hotel y él había rechazado porque ¡quería ir caminando con sus sobrinos y disfrutar más del ambiente! Se había oxidado. Y ahora sus sobrinos estaban a punto de sufrir las consecuencias de su vida acomodada.

No, debía borrar esos pensamientos negativos de su mente. Debía centrarse en el aquí y en el ahora. Su prioridad era que sus sobrinos salieran vivos. Lo demás era irrelevante. Los zombis parecían tomarse su tiempo en cruzar la calle lo que jugaba a favor de Gerald y su grupo. Podrían organizar un plan.

Gerald miró a su alrededor. Estaban rodeados de coches. Pero no tenía ni idea de cómo hacer un puente a un vehículo. Con tiempo seguro que podía descubrir cómo hacerlo, pero era algo con lo que no contaban. Plan descartado.

Salir corriendo. No, ese plan no funcionaría. Había visto demasiadas veces ese escenario. La gente acababa tropezando al correr y mirar hacia atrás. Claro que simplemente podrían salir andando deprisa pero… ese escenario ya no era tan seguro. Antes se podía simplemente caminar y salir huyendo de los zombis sin demasiadas preocupaciones, pero esos nuevos muertos vivientes que había visto en la Plaza Mayor… algo más rápidos, más ágiles, ¿más inteligentes? No, no podía darles la espalda. Además, ¿y si mientras corrían aparecían por delante? Estarían rodeados. Plan descartado.

Pedir ayuda aérea estaba descartado después de lo que su piloto le había dicho. Todo lo que volara que no estuviera autorizado sería derribado. Maldita sea. Tenía un helicóptero aparcado en su yate… y no podía usarlo tampoco. Tal vez con tiempo podría haber conseguido los permisos, o falsificarlos, pero otra vez el tiempo… otro plan que no funcionaría.