Jornada 7. De policías y militares (64)


La voz de Alex volvió a sonar a través del walkie. Montejano le informó de que todos los supervivientes estaban en la Torre del Homenaje y habían reforzado la puerta pero dudaba de que aguantara ante el empuje de los zombis. Luego hizo lo que Castillo le dijo y advirtió a todo el mundo de que se alejara de las ventanas y la pared que daba al puente de piedra.

Al escuchar la advertencia de Fuego en el agujero se alarmó y se alejó corriendo de la puerta parapetándose detrás de un mueble que había en ese piso.

El ruido de la explosión quedó amortiguado por los gruesos muros de la torre pero el comisario notó las vibraciones en el suelo y el techo que soltó varios hilos de polvo y a saber qué más encima de su cabeza y en el resto de la habitación.

Cuando el mundo dejó de moverse corrió a asomarse por una de las ventanas que daba al exterior. El puente que unía la torre con el resto del castillo había desaparecido y con él parte de la terraza del castillo. Y ahora podía ver a los zombis llegar a esa zona y comenzar a caerse por la parte destrozada mientras trataban, sin éxito, llegar a la Torre. Estaban a salvos. Pero, ¿por cuánto tiempo? Era obvio que los zombis no podrían entrar ahora, pero los supervivientes tampoco podían salir. Y los zombis comenzaban a arremolinarse alrededor de la torre tratando de buscar una entrada.