Jornada 7. De policías y militares (63)


Todos se quedaron mirando al comisario buscando una respuesta a sus plegarias pero éste no sabía qué hacer.

Recordó de pronto la radio y a Alex. Buscó la frecuencia y pudo hablar con él. En unos minutos se pusieron al día y su subordinado le indicó el próximo paso a seguir. Era una locura. Pero era lo único que quedaba.

Ordenó a la gente que había en la terraza del castillo que fueran entrando en la Torre del homenaje de forma ordenada: Primero los civiles, luego los policías y por último los soldados y él. Por fortuna, el trasvase se desarrolló sin problemas y cuando todo el mundo había entrado comenzaron a reforzar la puerta con armarios que había en el mismo piso y todo lo que pillaran.

La gente se distribuyó por los cuatro pisos de los que constaba la Torre del Homenaje. Al interior de la misma se accedía desde el tercer piso que era en el que ahora estaba el comisario dando las órdenes oportunas. El problema sería cómo destruir el puente que unía la torre con el castillo. Lo extraño era que Bonet no hubiera previsto algo así y tuviera C4 o algún explosivo puesto por si acaso, pero había tenido tiempo de mirar y no había ni rastro. Algunos soldados contaban con granadas de mano pero, aparte de tener un radio demasiado amplio dudaba que realmente pudiera controlar la explosión y no dañar la Torre o a sus ocupantes.

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