Jornada 7. De policías y militares (51)


El sargento no dijo nada durante unos segundos, limitándose a darle un par de caladas a su cigarrillo mientras dejaba pasear la mirada sobre el techo bajo el que estaban. Todo aquello apestaba, y desde luego que no había firmado para ese tipo de cosas. Había visto y oído demasiadas cosas a lo largo de su vida sirviendo al ejército, en la mayoría de los casos simplemente las había ignorado o las había excusado… por las circunstancias pero ahora…. Jugar con las vidas de civiles a los que habían jurado proteger… ¿Cómo podía ser que el mundo se hubiera ido tan rápidamente a la cloaca?

-Estuve un par de veces en la zona –dijo finalmente- Cuando comenzaron todas aquellas reformas, necesitaban mano de obra barata y recurrieron a nosotros. Por lo que pude observar parecían estar preparándose para una guerra… lo que no tenía sentido en aquella zona. Nada ni nadie podía acercarse sin ser visto y era una zona a la que los zombis sólo accedían por mala suerte debido al terreno, escarpado en su mayoría y semidesértico. Y antes de reformarla ya estaba fortificada para resistir un ataque terrestre de toda la vida, así que no sé realmente qué tendrán montado ahora ahí arriba. Pero seguro que no son buenas noticias.

-¿Qué ruta crees que seguirán? –Preguntó Alex comenzando a planear sus siguientes pasos.

-Lo más sencillo sería salir al Paseo Marítimo a través de la carretera principal del castillo y coger autopista hasta la zona –respondió el sargento- No deberían encontrar ningún problema. Y cuánto menos escondido sea su ruta menos posibilidades tendrán de ser disparados “por accidente”