Jornada 7. De policías y militares (47)


Sobre sus cabezas sólo se veía una constante nube gris que abarcaba hasta donde llegaban sus ojos. Una mala señal. En lo alto de la montaña se alzaba el castillo de Bellver que no tenía muy buen aspecto con ese tono grisáceo del cielo.

Castillo volvió a probar la radio pero no hubo ninguna respuesta. En su cara se comenzaba a notar la impaciencia y los nervios. ¿Qué debía de estar pasando ahí arriba? ¿Habría captado el mensaje el comisario? ¿Tal vez debería volver a intentar llamar al castillo?

La mañana transcurrió sin novedades. Lo que hizo que el humor de Alex fuera empeorando mientras era observado por el sargento que no decía nada y se limitaba a fumar tranquilamente sentado en la sala de estar de aquella casa que habían ocupado.

Por fin al mediodía la radio dio señales de vida.

-Perdón por el retraso –se disculpó el comisario- Pero las cosas no van muy bien por aquí arriba.

A continuación el comisario pasó a contarles lo que había pasado desde la cabalgata de Reyes: él junto a un grupo de policías habían intentado hacer frente a los zombis arriesgando sus vidas sin mucho éxito, finalmente decidieron replegarse al castillo de Bellver y tratar de averiguar el motivo para que los militares no les hubieran prestado apoyo. Pero en el castillo no se encontró con las respuestas esperadas, sino con más preguntas. Los militares se habían negado a responder y a cooperar, y simplemente les permitían permanecer en el castillo por motivos humanitarios junto a un grupo de periodistas que se habían encontrado por el camino.

Pero aparte de eso los militares se habían negado a prestar cualquier tipo de ayuda para recuperar la ciudad. Poco después de todo eso, llegó el hermano de Alex Marc al castillo también en busca de respuestas, pero se había encontrado de nuevo con un muro levantado por el ejército.

-Un segundo, ¿mi hermano? –Preguntó Alex sorprendido interrumpiendo el relato del comisario- No puede ser, estaba trabajando en los Estados Unidos en diversos proyectos de investigación de zombis. ¿Está seguro?

-Bastante –le respondió el comisario- Los periodistas le reconocieron. Al parecer había decidido pasar una temporada en la isla cuando le pilló el resurgir de los zombis.

-Es una broma, seguro –dijo Alex que no se lo creía- Porque si no, no se explica que no me avisara… el muy atontado, siempre pensando en sus experimentos, sus teorías y todo ese tipo de cosas tan científicas.

El comisario continuó con su relato. A partir de la llegada de Marc las cosas habían ido a peor, se había comenzado a notar cada vez más la antipatía que sentían los del ejército por los civiles, y en especial hacia los periodistas que insistían en informar a la gente de lo que estaba pasando. Cosa que no alegraba al militar al cargo, el comandante Bonet.
-Y una noche alguien disparó contra tu hermano –dijo- aprovechando la oscuridad del momento como un cobarde cualquiera y desde entonces la mierda ha comenzado a salpicar por todos lados.

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