Jornada 7. De policías y militares (44)


-Debemos marcharnos. No podemos pasar aquí la noche. Sería una locura. Aunque los zombis no nos estén buscando nos pueden encontrar por simple casualidad. Esos malditos no se suelen quedar quietos y si nos encuentra uno el resto se nos echará encima antes de que podamos empuñar las armas.

El policía asintió preocupado por otra cosa que le rondaba por la cabeza. Y mientras el sargento ponía el vehículo en marcha y maniobraba para girar se lo comentó.

-¿No habían dicho los soldados que desde el castillo se pasaban el día y la noche disparando a los zombis?

El sargento no respondió al principio. Estaba concentrado en hacer girar el humvee en un espacio no demasiado grande. Aquel camino estaba preparado para subirlo o bajarlo pero no para girar a medio camino. Cuando hubo concluido la maniobra respondió.

-Ahora que lo dices… no he escuchado disparos. Pero no tiene por qué ser algo preocupante. A lo mejor le ha crecido un cerebro al mandamás y se han dado cuenta de que no les salía a cuenta disparar si atraían con ello a los zombis.

Alex no parecía muy convencido de la explicación pero tampoco había modo de descubrir qué estaba pasando en el castillo sin poner sus vidas en peligro. Tenía que confiar en el comisario y rezar para que todo fuera bien ahí arriba.

-Mira el lado positivo –dijo el sargento tratando de relajar el ambiente- No hemos escuchado tampoco gritos desesperados así que eso es algo, ¿no?

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