Jornada 7. De policías y militares (40)


La madera no crujió ante la sorpresa de Castillo y la sonrisa del sargento. Unos segundos después el vehículo había pasado sano y salvo al otro lado del torrente seco.

-Quién lo iba a decir –dijo el sargento parando el vehículo para regodearse- El puente sigue entero y no hemos roto nada.

La mirada de Castillo parecía decirlo todo.

-Pero el camino que sigue a continuación es intransitable –dijo el policía que no se lo acababa de creer- Tierra y piedra, los caminos para vehículos están en el lado opuesto.

Se quedó mirando al sargento que no dijo nada.

-¿Qué es lo que sabes que vas a compartir ahora con tu amigo y vecino Alex?

-Que el cuerpo de zapadores del ejército español son trabajadores mágicos –respondió el sargento- Y que trabajan en silencio y de noche sin que nadie se entere.

-Aquí hay una historia, ¿verdad? –Preguntó Castillo con cierto interés mientras se relajaba en el asiento.

-Cuando se decidió que el castillo era un punto de interés militar y el ejército decidió mantener un retén… por si las moscas también se decidió que había que mejorar las comunicaciones por tierra.

>> El camino principal es conocido por todo el mundo –continuó el sargento- Luego está el camino lateral que lleva al píe del castillo y al cuartel de la policía montada. Pero eso dejaba dos puntos cardinales ciegos. Y al ejército no le gusta dejar nada al azar. Así que se decidió estudiar el terreno y encontrar una manera para tener cuatro caminos, dos obvios y públicos y otros dos menos conocidos… por si las moscas.

>> El cuerpo de zapadores presentó diversos proyectos e incluso a algún general se le ocurrió la genial idea de usar helicópteros para transportar equipo y vehículos hasta ahí arriba. Que sí, que parecía muy espectacular, pero si hacía viento o llovía no era el mejor modo de evacuar la zona o reforzarla. Finalmente se optó por usar la orografía a favor nuestro y construir dos caminos más pero que no se notaran tanto.

>>Uno de esos caminos es éste. El que tenemos delante. Y claro, para conseguir que vehículos pesados pasaran por aquí… se tuvo que reforzar el puente que tanto miedo te daba. Eso se hizo en varias noches para que los civiles no se quejaran por derribar su precioso puente de madera. Así que ahora el dichoso puente podría aguantar sin problemas que varios tanques estuvieran encima… si tuviera espacio para ello.